El rostro es la primera impresión que tienen de ti, por lo que desde tiempos remotos su cuidado ha sido un tema de suma importancia. Además, dicha zona tiene una mayor exposición a bacterias y microbios.
Existen muchos mitos y leyendas en torno al cuidado de la piel, uno de ellos corresponde que, al frotar la cara en una toalla, esta queda más limpia.
Es normal que al lavar tu rostro con agua y jabón, tomemos la toalla y nos frotemos con la misma, hasta lograr que la piel esté seca y al mismo tiempo sea retirada todas las impurezas.
Un grave error, porque a largo plazo la piel podría sufrir serios daños en la elastina de la cara. Lo ideal, es secar con suaves palmaditas, hasta que el agua sea absorbida por el paño.
