La Guaira, en el norte de Venezuela, pasó del rescate a la recuperación tras los dos terremotos y, en ese tránsito, afloró una ola de indignación contra el poder que no se veía desde hacía años.

Vecinos de La Guaira increpan a policías y militares

Por toda La Guaira, el estado más afectado por los sismos, ciudadanos afligidos han increpado a gritos a policías y a elementos de la Guardia Nacional, a quienes acusan de quedarse de brazos cruzados mientras civiles y trabajadores humanitarios internacionales buscan sobrevivientes y fallecidos.

En entrevistas, los venezolanos critican abiertamente al partido gobernante y a Delcy Rodríguez, algo que habría sido impensable hace apenas un año.

También han dirigido su enojo hacia el gobierno de Donald Trump, que en los últimos meses ha facilitado acuerdos económicos entre empresas estadounidenses y Venezuela y ha respaldado la gestión del desastre por parte del gobierno.

Sismos en La Guaira desatan reclamos al poder

El miedo cede ante la frustración y la impotencia

Al interior de Venezuela, el temor a la cárcel, la tortura y el exilio forzado, que antes pesaban sobre el silencio, quedó en segundo plano ante la frustración y la impotencia.

“¿Cómo voy a tener miedo?”, dijo José Silva, de 47 años, mientras descansaba en una acera no muy lejos de un gigantesco complejo de viviendas sociales reducido a escombros, donde vivían unas 700 familias.

Silva estaba de noche, empapado de sudor, y apenas llevaba parte de su décima jornada sacando a sobrevivientes y cuerpos de debajo de los bloques de hormigón. Dijo que la policía solo rescataba a los suyos y que el gobierno solo había enviado herramientas “de segunda”.

La cobertura completa de este caso puede leerse en The New York Times.