La reconstrucción de Venezuela tras los terremotos del 24 de junio podría costar hasta 37 000 millones de dólares, de acuerdo con cálculos expuestos por el economista Alejandro Grisanti en una conversación transmitida por Espacio Runrun.es. El analista advirtió que la emergencia se enfrenta sobre una economía debilitada y con poca capacidad institucional para responder.
Un costo que podría quedarse corto
Grisanti señaló que las primeras estimaciones pueden ser insuficientes. Recordó que hay estudios que calculan pérdidas cercanas a 2500 millones de dólares solo en zonas específicas del estado La Guaira, mientras otras evaluaciones elevan el daño potencial hasta 37 000 millones de dólares.
El economista añadió que la magnitud del daño debe medirse sobre el acervo de capital del país, que incluye infraestructura, viviendas, comercios y empresas. Según sus cálculos, Venezuela posee alrededor de 1,1 billones de dólares en activos acumulados, por lo que la afectación representaría una pérdida cercana al 3 %.
Durante la conversación, también afirmó que el país perdió cerca del 75 % de su capacidad económica desde 2012, lo que agrava el impacto de la emergencia.
Una autoridad única para coordinar la respuesta
Al comparar la experiencia venezolana con los casos de Chile y Haití tras el terremoto de 2010, Grisanti destacó que Chile logró recuperarse gracias a instituciones sólidas, capacidad financiera y planificación. En cambio, dijo que Haití no consiguió transformar la ayuda internacional en una reconstrucción efectiva.
Para evitar un escenario parecido al haitiano, propuso designar una autoridad única de reconstrucción, con independencia técnica y capacidad de coordinación. También insistió en la necesidad de un pacto nacional que involucre al Estado, sectores políticos, universidades, empresas privadas y organizaciones sociales.
Consultado sobre la actuación del Estado venezolano en la fase inicial de la emergencia, Grisanti sostuvo que hubo improvisación y poca capacidad institucional, aunque subrayó que el reto ahora es diseñar una estrategia para la etapa posterior al rescate y la atención inmediata.
Ayuda externa y retos para la recuperación
En relación con la ayuda internacional, diferenció entre los equipos de emergencia que llegaron al país y los recursos financieros que harían falta para reconstruir. Valoró la presencia de rescatistas y el apoyo operativo, pero consideró insuficientes los fondos anunciados hasta ahora frente a la magnitud del daño.
Sobre Estados Unidos, dijo que tendrá una mayor presencia en la etapa de recuperación y que cualquier financiamiento dependerá de la capacidad de Venezuela para generar confianza y garantizar una gestión transparente de los recursos.
Grisanti también abordó el impacto sobre el sector petrolero y la disponibilidad de talento humano. Aseguró que la producción petrolera no sufrió un golpe estructural por los terremotos, aunque advirtió que la caída del precio internacional del crudo puede afectar los ingresos del país. Añadió que la tragedia puede retrasar inversiones y el retorno de profesionales, pero sostuvo que Venezuela podrá atraer especialistas cuando existan condiciones económicas adecuadas y salarios competitivos.
