La Organización Mundial de la Salud advirtió sobre el riesgo de enfermedades virales e infecciosas en las zonas golpeadas por los sismos en Venezuela, donde persisten la emergencia humanitaria, la falta de refugio y la presión sobre los servicios sanitarios.
La alerta sanitaria en medio de la emergencia
La advertencia llega cuando la búsqueda de sobrevivientes se acerca a su fin, una semana después de los sismos que dejaron casi 2.300 muertos y miles de desaparecidos, según el balance citado en la nota.
La OMS señaló la «presión extrema» sobre los servicios sanitarios y el riesgo de epidemias, en un contexto marcado por el colapso de edificaciones, la desolación de familiares y la urgencia de ayuda para los damnificados.

El organismo también anunció que suministrará 10.000 bolsas mortuorias, aunque espera que el balance final sea inferior.
Alimento, refugio y asistencia para miles de damnificados
La emergencia sanitaria se suma a la falta de comida y resguardo para miles de personas que quedaron en la calle, muchas de ellas en estacionamientos, canchas deportivas o campamentos precarios a la intemperie.
El Programa Mundial de Alimentos pidió 50 millones de dólares para asistir a unas 500.000 personas durante tres meses, mientras la oficina de refugiados de la ONU alertó sobre tensiones crecientes por el acceso «limitado» a la asistencia.

Antes de la tragedia, la ONU ya calculaba en casi 8 millones las personas que necesitaban ayuda humanitaria en Venezuela.
Balance oficial y daños materiales
El balance oficial actualizado el miércoles 1 de julio ubicó en 2.295 los fallecidos, mientras la ONU cifró en unos 50.000 los desaparecidos.
Además, el organismo internacional estimó pérdidas por 6.700 millones de dólares, equivalentes a 6% del PIB del país petrolero, y la NASA calculó que unos 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos.
