La reina Letizia ha reivindicado en Bruselas la urgencia de potenciar la investigación y la prevención en la lucha contra el cáncer, durante un acto internacional con motivo del Día Mundial de la Investigación del Cáncer. En su intervención en la sede de la Organización Europea para la Investigación y el Tratamiento del Cáncer (EORTC), la monarca ha señalado que los avances científicos ya salvan vidas, pero ha insistido en que el ritmo debe acelerarse porque la enfermedad “no tiene el lujo del tiempo”.
Impulso a la ciencia y equidad en los tratamientos
Acompañada por la princesa Dina Mired de Jordania, presidenta de honor de la organización, la Reina ha defendido que la investigación oncológica ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta real de supervivencia y mejora de la calidad de vida. Para mantener este avance, ha advertido que es imprescindible asegurar estabilidad, inversión económica y colaboración entre los sectores público y privado.
Asimismo, ha abogado firmemente por la equidad social para que los progresos científicos alcancen a toda la ciudadanía sin distinción de origen o situación económica. «El cáncer avanza y sigue sin discriminar, le da igual de dónde somos o en qué situación vivimos», ha afirmado, subrayando la necesidad de que la ciencia y la justicia social avancen unidas.
Prevención, nuevas tecnologías y participación de los pacientes
Junto al desarrollo científico, la prevención ha ocupado un lugar central en el discurso. Recordando la filosofía de Marie Curie, la Reina ha señalado que el mejor tratamiento sigue siendo un diagnóstico temprano que permita comprender mejor la patología para temerla menos. También ha puesto el foco en el cáncer infantil, una patología de baja prevalencia que exige una atención particular debido al impacto que genera en etapas iniciales de la vida.
El evento, celebrado bajo el lema «Avanzando juntos la investigación del cáncer», ha reunido a expertos e investigadores de España, Bélgica y Alemania. Durante las mesas de debate se ha puesto de relieve la evolución del papel de los enfermos, quienes han dejado de ser meros receptores de tratamientos para convertirse en actores activos dentro de los procesos de investigación médica.
