La pérdida acelerada de peso, popularmente vinculada en las redes sociales al fenómeno de la «cara Ozempic» o «cara GLP-1», genera preocupación debido al aspecto demacrado, con menor volumen y mayor flacidez que experimentan los rostros.
El origen del problema estético
Los expertos señalan que el medicamento en sí no es el causante directo de esta condición. El inconveniente radica en que al disminuir la grasa corporal de forma precipitada, el rostro también pierde su tejido adiposo de soporte y la piel carece del tiempo necesario para adaptarse al cambio.
Entre los signos más comunes se encuentran las mejillas visiblemente más vacías, arrugas con mayor profundidad, la pérdida de definición en la zona de la mandíbula y una persistente sensación de cansancio en la expresión facial.
Prevención y alternativas de tratamiento
Buena parte de estos cambios están determinados por la gestión del proceso de adelgazamiento. Cuando este se realiza sin control profesional, es frecuente que se pierda masa muscular junto con la grasa, lo que acentúa tanto el aspecto cansado como la percepción de deterioro físico.
Para prevenirlo, los especialistas recomiendan contar con un equipo multidisciplinario que personalice la medicación y asegure un adecuado abordaje nutricional. En los casos donde la alteración ya es estructural, se puede evaluar la opción de un lifting facial, una intervención quirúrgica que reposiciona los tejidos profundos para obtener resultados más duraderos.
