El uso de la creatina ha experimentado una notable transformación en los últimos años. Lo que antes se asociaba casi de forma exclusiva con deportistas y la ganancia de masa muscular, hoy se ha popularizado en las redes sociales entre personas que no compiten a diario, pero que buscan cuidarse y envejecer de manera saludable.
Sin embargo, la especialista Toscana Viar advierte que este suplemento no debe considerarse una solución mágica. Según señala, el error común radica en comenzar a consumir el producto antes de consolidar los hábitos de vida fundamentales para el organismo.
La base principal es el movimiento y el entrenamiento de fuerza
Para la especialista, la prioridad debe centrarse en los hábitos cotidianos antes de evaluar cualquier incorporación nutricional. La recomendación fundamental consiste en garantizar una actividad física regular y un correcto descanso. La creatina actúa como un complemento que permite potenciar el rendimiento, pero jamás sustituye una rutina de vida activa.
Beneficios más allá del rendimiento deportivo
Aunque su vinculación tradicional se ha limitado al ámbito físico, la investigación científica actual explora su utilidad en diversas etapas de la vida. Su papel resulta especialmente relevante en el mantenimiento de la masa muscular y la autonomía a medida que transcurren los años, con especial atención en las mujeres a partir de los 45 y 50 años debido a los cambios asociados a la menopausia.
Asimismo, la función cognitiva constituye otro de los campos que mayor interés suscita en la actualidad. El cerebro también utiliza este compuesto y la evidencia científica apunta a posibles ventajas en esta área durante el proceso de envejecimiento, aunque la recomendación principal sigue siendo priorizar el movimiento frente al consumo de suplementos.
