La falta de hidratación es una de las mayores preocupaciones en el cabello con canas, ya que al carecer de pigmento pierden su protección natural y reciben menor cantidad de grasa desde el cuero cabelludo. Esta condición acelera la deshidratación, dejando una cutícula más abierta que absorbe la humedad de manera desigual y provoca encrespamiento.

Lavado y nutrición profunda

El especialista Flavio recomienda limpiar la melena sin resecar utilizando un champú suave junto con agua tibia y evitando temperaturas muy altas. Debido a que la cana produce menor cantidad de grasa natural, los lavados agresivos la vuelven todavía más áspera.

Como complemento, resulta indispensable aplicar una mascarilla nutritiva desde los medios hasta las puntas de forma regular. Este paso repone el agua y los lípidos que la fibra capilar porosa ya no puede retener por sí misma, devolviendo la elasticidad y la suavidad al cabello.

Control del tono y protección térmica

Para contrarrestar la oxidación y los reflejos amarillentos, los expertos sugieren incorporar un champú violeta una vez por semana, el cual debe combinarse siempre con una mascarilla hidratante para compensar la sequedad que suele aportar este producto. Asimismo, el uso de tratamientos sin aclarado o leave-in sobre el cabello húmedo ayuda a sellar la cutícula y a proteger la fibra frente al sol y la humedad ambiental.