El misterio en torno a por qué el Papa Francisco retiró en repetidas ocasiones su mano mientras una larga fila de personas se prosternaba e intentaba besarla esta semana ha sido resuelto: no quería propagar gérmenes.
“Fue una simple cuestión de higiene”, dijo el jueves a periodistas un portavoz del Vaticano, Alessandro Gisotti, tras preguntarle directamente al pontífice.
Gisotti explicó que había mucha gente en la fila y que el Papa no quería propagar gérmenes mientras una persona detrás de otra besaba repetidamente su mano en intervalos cortos de tiempo.
Las imágenes del lunes se volvieron virales en las redes sociales y se convirtieron rápidamente en materia de discusiones en las conocidas guerras culturales entre católicos conservadores y progresistas.
