Las guacamayas rojas son aves tropicales emblemáticas cuyas poblaciones experimentan un declive sostenido. Para revertir esta tendencia, especialistas en conservación implementan una estrategia destinada a contrarrestar un método natural de crianza letal que condena a la muerte a las crías más jóvenes de cada nidada.
Claves

- — Las hembras ponen hasta cuatro huevos por temporada, pero los padres suelen descuidar al polluelo menor.
- — La científica Gabriela Vigo-Trauco ideó un programa para insertar a estas crías con parejas adoptivas silvestres.
- — El polluelo Parker sobrevivió tras ser rescatado en la Reserva Nacional de Tambopata en 2018.
El dilema del desarrollo desigual en los nidos
En la Reserva Nacional de Tambopata, en la Amazonía peruana, el polluelo Parker fue rescatado en noviembre de 2018 al ser el menor de cuatro hermanos y enfrentar una muerte segura por inanición. Tras estudiar a estas aves durante más de dos décadas, Gabriela Vigo-Trauco, investigadora de la Universidad Texas A&M y codirectora de The Macaw Society, comprobó que las guacamayas rojas dejan morir de hambre a sus crías más pequeñas de forma intencional.

Las observaciones mediante cámaras instaladas en los nidos desde 2007 revelaron que casi ninguna tercera o cuarta cría sobrevive, mientras que alrededor del 25% de los segundos polluelos sufre el mismo destino. Según la científica, la diferencia de pocos días en la eclosión genera necesidades de alimentación y temperaturas muy distintas, lo que obliga a los padres a priorizar a los hermanos mayores para garantizar la supervivencia de al menos parte de la nidada.
25% de las segundas crías sufre el abandono por parte de los padres en los nidos silvestres

Estrategia de adopción para salvar a los polluelos
Ante las bajas tasas de supervivencia de las aves criadas en cautiverio —a las que les cuesta alimentarse y reconocer depredadores en libertad—, el equipo de Vigo-Trauco ideó en 2017 un sistema de padres adoptivos silvestres. Tras alimentar a mano a Parker durante tres semanas en su estación de campo, los especialistas lo introdujeron en un nido nuevo donde la madre adoptiva, llamada Tambo, comenzó a cuidarlo de inmediato.
Entre 2017 y 2019, la técnica permitió rescatar a 25 polluelos, logrando que varios de ellos se integraran a la vida silvestre. Aunque se trata de un proceso costoso y de compleja sincronización en la selva, el proyecto ha servido de base para proteger a otras especies de loros en el continente. El seguimiento posterior demostró que el ave rescatada logró integrarse con éxito y formar una familia normal con dos crías.
