La exclusión de la escritora argentina Ariana Harwicz del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur-Alh, celebrado en la ciudad española de Granada, ha provocado una fuerte polémica internacional en torno a los límites de la libertad de expresión y los boicots culturales. La organización del evento retiró la invitación a la autora debido a las presiones de colectivos contrarios a sus posicionamientos públicos sobre Israel y el boicot cultural.

Reacciones encontradas y posturas encontradas

La Red Universitaria por Palestina de Granada solicitó formalmente el retiro de la escritora al argumentar que sus publicaciones en redes sociales justificaban acciones en el conflicto y descalificaban las críticas al Estado de Israel. Dicha solicitud desencadenó el respaldo de un grupo de autoras latinoamericanas, entre quienes figuran la chilena Lina Meruane, la peruana Gabriela Wiener, la mexicana Brenda Navarro y la ecuatoriana María Fernanda Ampuero, quienes defendieron la cancelación argumentando que la libertad de expresión tiene límites legales frente a la incitación al odio.

En contraste, un bloque compuesto por más de 350 personalidades del ámbito intelectual, con nombres como Fernando Savater, Piedad Bonnett, Andrés Trapiello y Cayetana Álvarez de Toledo, condenó la medida a través de un manifiesto difundido por la Federación de Comunidades Judías de España. Los firmantes señalaron que la exclusión ideológica empobrece el debate cultural y exigieron explicaciones a las entidades colaboradoras del evento.

Desvinculación institucional y críticas al festival

Por su parte, la Universidad de Granada se desmarcó de la decisión de la dirección del festival al aclarar que no compartía la retirada de la invitación y defender la apertura al pensamiento crítico. Mientras tanto, la controversia sigue abierta entre los sectores que denuncian una censura ideológica y aquellos que avalan el veto como respuesta a expresiones públicas que consideran ofensivas.