Siluros aparecen en riegos de Lebrija y alarman por Doñana
Pescadores capturaron varios ejemplares en canales agrícolas de Lebrija, a las puertas de Doñana, y reavivaron la alerta por su avance en el Guadalquivir.
En diciembre de 2023, investigadores hallaron un pez en descomposición junto a la balsa de Melendo, un depósito de riego al noreste de Lebrija. Era un siluro y estaba a 12 kilómetros del cauce del Guadalquivir.
El hallazgo no sorprendió del todo: seis meses antes, el ADN ambiental de uno de los canales de riego que salen de esa balsa ya había delatado su presencia.
Capturas en los canales agrícolas de Lebrija
La novedad es que, casi tres años después, unos pescadores de Lebrija acaban de capturar varios ejemplares en los canales de la zona agrícola, justo a las puertas del parque nacional de Doñana.
La aparición confirma que el problema ya no se limita al río principal ni a un hallazgo aislado.
Una red de riego que no conecta con el Guadalquivir bajo
El siluro no es un recién llegado al Guadalquivir. El primero del que se tiene constancia se pescó en julio de 2011 en el embalse de Iznájar. Para 2015 ya se podía localizar en la rivera de Huelva.
De hecho, un equipo coordinado por la Universidad de Córdoba hizo el censo de peces del tramo bajo con ecosonda en 2023 y localizó unos 200. Ese trabajo también concluyó que la sal funciona como barrera natural: el sonar dejó de ver siluros a partir de Coria del río, donde el agua salobre los frena.
En Lebrija, sin embargo, el agua de riego sale de la presa de Peñaflor y recorre hasta 150 kilómetros de canalizaciones, balsas y acequias. Hasta donde se sabe, no hay siluros en Peñaflor, por lo que la única explicación plausible que manejan los investigadores es una entrada con intervención humana.
La preocupación crece porque Doñana está al lado. Los investigadores ven muy probable que el pez acabe llegando al parque aprovechando grandes inundaciones que arrastren individuos aguas abajo.