El debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo se ha vuelto más complejo. Un informe de Ramp y Revelio Labs encontró que las compañías que más invierten en IA no solo no reducen su nómina, sino que la están ampliando a mayor ritmo, incluso en cargos de entrada.

Las firmas que más gastan en IA también contratan más

El estudio, basado en el gasto empresarial en IA y los registros de fuerza laboral de casi 22.000 compañías, concluyó que los llamados “high-intensity adopters” —empresas que gastan en promedio 30 dólares por empleado al mes en IA durante los primeros tres meses— registraron un aumento de 10,2% en su plantilla.

El crecimiento se observó en áreas como ingeniería, ventas, administración, atención al cliente, finanzas, mercadeo y cargos de científico. El mayor impulso ocurrió en el sector de información, que incluye software, internet, medios y firmas ligadas a la tecnología.

Ese resultado contrasta con el temor que ha venido creciendo con cada ola de recortes laborales anunciados por empresas que dicen estar incorporando IA. Hasta mayo de 2026, los empleadores habían anunciado cerca de 90.000 recortes de empleos vinculados a la IA, según el reporte citado.

El estudio matiza el temor a la destrucción masiva de puestos

Los autores admiten que el trabajo no demuestra que la IA cree empleos de forma universal, pero sí contradice la idea de que vaya a provocar pérdidas laborales generalizadas.

También cuestiona la tesis de que la tecnología esté eliminando por completo los puestos junior. Un análisis reciente de Goldman Sachs halló que la IA ha borrado alrededor de 16.000 empleos netos por mes en el último año, con mayor impacto en la generación Z y en quienes buscan su primer trabajo. Sin embargo, en las firmas más intensivas en IA, el empleo de entrada aumentó 12%.

La lectura que deja el informe es que la IA no siempre actúa como sustituto de mano de obra, sino como una herramienta para expandir empresas. En el caso de software y tecnología, el costo de producir código, depurar sistemas, construir herramientas internas, elaborar documentación técnica y apoyar el desarrollo de productos puede bajar, lo que aumenta el retorno de crecer como compañía y no solo dentro del equipo de ingeniería.

Pero el beneficio no aparece en todas las empresas. Las que compran suscripciones y hacen pruebas sin sostener inversiones suelen no ver mejoras en la contratación. Eso abre una brecha entre las firmas que tienen capital, personal técnico, redes de fundadores y capacidad de gestión para convertir la adopción de IA en resultados concretos, y aquellas que solo experimentan con la tecnología. En palabras de los autores, las compañías sin esos canales pueden quedarse atrás.

La consultora BCG, en una proyección sobre el tema, sostiene que la IA transformará más empleos de los que reemplazará, una idea que encaja con la evidencia de este informe: el efecto de la tecnología sobre el trabajo depende menos del miedo al reemplazo y más de cómo la usan las empresas.