Claves
- —La lista de medicamentos que pueden agravar los problemas asociados al calor es muy larga, según un boletín sanitario del País Vasco.
- —El principal mecanismo de riesgo es la deshidratación, pero también influyen la alteración de la termorregulación y del estado de alerta.
- —La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recomienda a los médicos no recetar ciertos AINEs en olas de calor extremas.
Cuando sube el calor, no basta con beber agua y evitar las horas de mayor sol: también hay medicamentos que pueden volver más peligroso el episodio, porque aumentan el riesgo de deshidratación, alteran la regulación de la temperatura o dificultan que la persona detecte los síntomas a tiempo.
Una lista amplia de fármacos que exige más vigilancia
Entre los grupos mencionados están ciertos hipertensivos, betabloqueantes, antiarrítmicos, antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), opioides, benzodiazepinas, antidepresivos, antiepilépticos, antidiabéticos, laxantes, anticoagulantes y antihistamínicos. El documento señala que la lista es muy larga, aunque no todos los medicamentos de cada grupo generan el mismo riesgo ni por los mismos motivos.
La advertencia no implica suspender tratamientos por cuenta propia. El punto central es que, con determinadas combinaciones entre calor intenso y medicación, conviene extremar precauciones y revisar el caso de manera individual.
La deshidratación y la función renal, en el centro del problema
El mecanismo principal es la deshidratación. Algunos fármacos antihipertensivos son diuréticos, por lo que aumentan la micción y facilitan la pérdida de líquidos, justo cuando una ola de calor ya eleva ese riesgo. Cuando el organismo pierde agua, también puede resentirse la función renal.

Hay otros medicamentos que actúan sobre la termorregulación. Si el cuerpo no logra regular bien su temperatura, resulta más fácil sufrir un golpe de calor. También hay fármacos que afectan el estado de alerta, como algunas benzodiazepinas, o que alteran la percepción de la sed, lo que puede retrasar la respuesta de la persona ante los primeros síntomas.
En ciertos casos, además, pueden producir hipertermia y elevar en exceso la temperatura corporal.
Cuando el calor aumenta la toxicidad de algunos tratamientos
El problema también puede volverse bidireccional. En situaciones de deshidratación, algunos AINEs pueden acumularse y causar toxicidad, porque su eliminación depende de la función renal. Por eso, en situaciones de olas de calor extremas, la AEMPS recomienda a los médicos que no receten ciertos AINEs.
Además, el calor puede alterar las concentraciones de algunos fármacos en sangre. Aunque muchas variaciones son pequeñas, hay medicinas como el litio en las que el margen entre el efecto terapéutico y la toxicidad es estrecho. También hay que prestar atención a los medicamentos cutáneos, como los parches, o subcutáneos, como la insulina, porque con altas temperaturas podrían absorberse más rápido.
No todas las personas enfrentan el mismo riesgo. La vulnerabilidad aumenta en personas mayores, en pacientes que viven aislados o con vivienda mal climatizada, y especialmente en quienes toman varios medicamentos a la vez.
Qué debe revisar el paciente y cuándo consultar
La recomendación práctica es conservar los fármacos a la temperatura indicada en el prospecto y estar atento a las indicaciones médicas. Si surge una duda, la orientación pasa por leer el prospecto o consultar al médico de cabecera, que puede valorar si el calor extremo cambia el perfil de riesgo de un tratamiento concreto.
En muchos casos, la prevención es posible: si el problema es la deshidratación, se indica beber más agua; si baja la percepción de sed, la vigilancia debe ser mayor. La clave, en todo caso, es analizar cada situación de forma individual y no subestimar el efecto que una ola de calor puede tener sobre determinados medicamentos.
