El asma es una patología crónica caracterizada por la inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias. Aunque habitualmente se gestiona con inhaladores, existe una variante denominada asma grave no controlada que, según el Hospital Clínic Barcelona, afecta aproximadamente al 5% de los pacientes diagnosticados.
Indicadores de un control insuficiente
La persistencia de síntomas como tos, sensación de ahogo, sibilancias y opresión en el pecho, incluso cumpliendo con el tratamiento prescrito, constituye una señal de alarma. El uso recurrente del inhalador de rescate y la necesidad de acudir a servicios de urgencias o requerir hospitalización son indicadores críticos de que la enfermedad limita gravemente actividades cotidianas como el sueño o el ejercicio físico.
Evaluación y manejo médico
Especialistas advierten que la falta de mejoría no siempre implica un fallo del tratamiento. Es fundamental verificar la técnica de inhalación y confirmar el diagnóstico mediante pruebas diagnósticas como la espirometría o la medición del flujo espiratorio máximo. Cuando se confirma la gravedad del cuadro, el abordaje puede incluir terapias biológicas especializadas, además de medidas preventivas como evitar el humo del tabaco y la exposición a alérgenos.




