Intervenir el corazón de un recién nacido requiere una exactitud milimétrica. Con órganos todavía inmaduros y un tamaño cardíaco que puede rondar los cinco centímetros, conocer las estructuras anatómicas antes de la operación es vital para decidir la estrategia quirúrgica en casos de cardiopatías congénitas complejas.
El doctor Raúl Felipe Abella, cirujano cardiovascular pediátrico en el Hospital Universitari Dexeus (Grupo Quirónsalud), ha operado a más de 400 niños de 15 países a través del grupo CorAll, ofreciendo soluciones a pacientes sin alternativas en sus lugares de origen.
Retos técnicos de la microcirugía neonatal
Aproximadamente tres de cada diez cardiopatías congénitas se tratan en el periodo neonatal. La fragilidad de los recién nacidos, sumada a un peso inferior a tres kilos en el caso de los prematuros, incrementa los riesgos quirúrgicos al afectar sistemas como el respiratorio y el neurológico.
Las correcciones cardíacas entran en el terreno de la microcirugía, donde la colocación de parches y uniones en vasos sanguíneos demanda una destreza superior para contrarrestar la debilidad de los tejidos durante la circulación extracorpórea.
Revolución tecnológica y equipos humanos
Los avances tecnológicos abarcan desde el diagnóstico prenatal y los modelos de corazones en 3D hasta la monitorización de más de 40 parámetros en tiempo real en el quirófano. En el postoperatorio, el uso de fármacos innovadores y soportes circulatorios como el ECMO permite mantener las funciones vitales de forma prolongada.
No obstante, los especialistas recalcan que la tecnología debe ir de la mano de unidades de cuidados intensivos pediátricos altamente especializadas y de un sólido trabajo multidisciplinar para alcanzar los estándares médicos más elevados.
