Un equipo de científicos concluyó que el ayuno intermitente de 16:8 puede ayudar a mantener la pérdida de peso un año después de finalizado el plan, en personas con sobrepeso u obesidad. El efecto se observó tanto en quienes comieron temprano como en quienes concentraron la ingesta más tarde.
El efecto se mantuvo 12 meses después
La investigación indica que limitar la comida a una ventana de ocho horas ayudó a sostener el peso perdido 12 meses después de terminar el periodo de ayuno intermitente. Esa modalidad, conocida como 16:8, plantea 16 horas de ayuno y ocho horas para comer.
Los expertos señalaron que los beneficios se mantuvieron un año después independientemente de si la ventana de ingesta se ubicó entre las 9.00 y las 17.00 horas, en el llamado ayuno temprano, o entre las 13.00 y las 21.00 horas, en el ayuno tardío, frente a quienes conservaron su rutina habitual de comer durante 12 horas o más.
99 adultos fueron seguidos con dieta mediterránea
El estudio fue realizado por el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada, la Universidad de Granada, la Universidad Pública de Navarra y el Centro de Investigación Biomédica en Red. Para ello, analizaron a 99 adultos, la mitad mujeres, con sobrepeso u obesidad.
