Este 3 de julio se cumplen seis meses de la madrugada en la que fuerzas extranjeras capturaron en Caracas a Nicolás Maduro y a Cilia Flores para trasladarlos a Nueva York, donde hoy son juzgados por múltiples delitos, incluido narcoterrorismo. Desde entonces, el poder, las leyes y la calle venezolana entraron en una etapa de cambios acelerados.
Claves
- —Delcy Rodríguez quedó al frente del Ejecutivo con el aval de Washington.
- —Hubo excarcelaciones parciales, reforma de leyes y un giro en la relación con Estados Unidos.
- —El 24 de junio, dos terremotos reactivaron la sensación de fragilidad institucional.
Enero abrió la etapa del reparto del poder y de las primeras excarcelaciones
Tras la captura de Maduro, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia declaró una figura no prevista en la Constitución: la “ausencia forzosa”. Dos días después, Delcy Rodríguez juró como presidenta encargada y dijo que lo hacía “con dolor por el secuestro de dos héroes”.

Ese mismo mes, el gobierno de Estados Unidos aseguró que “administrarían” a Venezuela y anunció un plan de tres fases —estabilización, recuperación y transición—, además de asumir el control de la comercialización del petróleo.
También comenzaron cambios en el gabinete. Salieron figuras cercanas a Maduro y Flores, entre ellas Alex Saab como ministro de Industrias y Javier Marcano Tábata como jefe de Seguridad de Maduro y comandante de la Guardia de Honor Presidencial.
El 8 de enero, Jorge Rodríguez anunció la excarcelación de “un número importante” de presos políticos. La salida fue lenta y sin lista oficial. Entre quienes recuperaron la libertad figuraron Enrique Márquez, Juan Pablo Guanipa, Freddy Superlano, Rocío San Miguel, Javier Tarazona, Perkins Rocha, María Oropeza, Dignora Hernández, Henry Alviárez, Nicmer Evans, Carlos Julio Rojas, Ramón Centeno y Luis López.
En paralelo, hubo una ligera flexibilización de la censura en los medios, aunque se mantuvieron vigentes las leyes restrictivas. Más tarde, el 23 de enero, Rodríguez anunció el Programa para la Convivencia Democrática y la Paz, y la Asamblea Nacional aprobó el 29 de enero una reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos que abrió la puerta a mayor participación de capital extranjero.
Febrero, marzo y abril consolidaron el viraje institucional y económico
En febrero llegó a Venezuela Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, para reunirse con Rodríguez y hablar sobre la infraestructura energética, la red eléctrica y la producción petrolera.

Ese mes también se promulgó la Ley de Amnistía y se ordenó el cierre de El Helicoide, señalado durante años como el principal centro de tortura del país. Al mismo tiempo, el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social registró 599 protestas al cierre de febrero.
El 25 de febrero, Tarek William Saab renunció como fiscal general de la República, cargo que ejercía desde 2017.
En marzo, el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, se reunió con Rodríguez en Miraflores. Al día siguiente, ambos gobiernos anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas y consulares, rotas desde 2019.
El 18 de marzo, Rodríguez destituyó a Vladimir Padrino López y nombró en su lugar a Gustavo González López. Ese mismo mes, Maduro compareció ante el juez Alvin Hellerstein en Nueva York y pidió anular el juicio, pero el magistrado rechazó desestimar el caso.
En abril, el gobierno profundizó lo que especialistas describieron como una liberalización económica para estabilizar la crisis: apertura a inversión petrolera occidental, eliminación del control cambiario y reanudación de relaciones con el FMI. El 9 de abril, el Parlamento aprobó la nueva Ley de Minas, el Ministerio de Salud volvió a publicar el Boletín Epidemiológico y se oficializaron Larry Devoe Márquez como nuevo fiscal general y Egleé González Lobato como nueva defensora del pueblo.

Ese mes también hubo un motín en la cárcel de Yare que dejó cinco muertos. Al cierre de abril, Rodríguez dio por terminado el período de aplicación de la Ley de Amnistía y dijo que las excarcelaciones pendientes se tratarían por otros canales.
De mayo a junio: giros políticos, tensión social y dos sismos de gran magnitud
El 1 de mayo se reanudaron los vuelos directos entre Venezuela y Estados Unidos, después de siete años. El 16 de mayo, el Saime anunció la deportación de Alex Saab a Estados Unidos.
Ese mes, Rodríguez evitó responder con una fecha concreta sobre elecciones en Venezuela. En paralelo, María Corina Machado estimó que una transición hacia comicios “libres” podría tomar unos nueve meses.
Junio cerró con una nueva alarma nacional. El 24 de junio, dos terremotos seguidos, de magnitud 7,2 y 7,5 y separados por 39 segundos, golpearon al país. Diez días después, el temblor volvió a poner sobre la mesa la fragilidad de un sistema institucional que ya venía en ruinas.
En seis meses, el país pasó de una captura que cambió el tablero político a una etapa de reacomodo marcada por reformas, excarcelaciones parciales, acercamientos con Washington y una calle que, aunque aún cargada de miedo, volvió a hacerse escuchar.
