Caracas. Las crecientes tensiones geopolíticas globales y los problemas de refinación en Rusia representan una oportunidad estratégica para que Venezuela se posicione nuevamente como un proveedor confiable de combustibles y derivados, según el análisis del economista Asdrúbal Oliveros.

El impacto de la crisis de refinación rusa

A través de un análisis publicado en sus redes sociales, Oliveros hizo referencia a la compleja situación energética en Europa, marcada por el racionamiento de gasolina en Rusia y las crecientes presiones sobre el mercado mundial de combustibles.

El economista explicó que factores como los ataques contra refinerías rusas, las restricciones a las exportaciones de ese país y una capacidad global de refinación cada vez más ajustada están mermando de forma significativa la disponibilidad de gasolina y otros derivados a nivel internacional.

Reconstruir la industria más allá del crudo

Ante esta coyuntura, Oliveros planteó que el escenario representa una ventana de oportunidad única para la nación. Aunque la infraestructura de refinación nacional se encuentra actualmente muy deteriorada, el especialista recordó que el país conserva un importante potencial gracias a sus vastas reservas de petróleo y su privilegiada ubicación geográfica.

Para aprovechar este momento, el experto enfatizó que la estrategia no debe limitarse únicamente a incrementar la producción de crudo y exportar materia prima. Por el contrario, propuso una reestructuración profunda que incluya la reconstrucción de la capacidad de refinación y de la industria petroquímica.

Finalmente, Oliveros insistió en la necesidad de atraer inversión de capital privado y tecnología de punta para desarrollar una industria moderna. En un mercado energético expuesto a constantes vaivenes geopolíticos, el economista concluyó que convertirse en un proveedor estable y confiable tiene un valor estratégico incalculable que el país no debería desperdiciar.