El diálogo es una expresión genuina de toda democracia , pluralidad y consenso, solo así se avanza, y es que la historia nos llena por doquier de procesos exitosos donde el diálogo de las partes ha permitido desmontar los caminos funestos, que algunos en conflicto ha pretendido capitalizar.
Debemos recordar que hace algunas décadas la dividida Alemania avanzó hacia la unificación tras una serie de pactos, acuerdos y estrategias que desde los países centro impulsaron y permitieron impulsar para que la Alemania, la misma que había desafiado al mundo con sus pretensiones racistas y de superioridad volviera a unirse en un clima de paz. Si bien ya da muestra olvido en su política exterior aun el planeta la recuerda.
Otra de las políticas conciliatorias fue la de Nelson Mandela a través del cardenal Desmond Tutu para crear las bases de la gobernabilidad en la Sudáfrica sumida en el apartheid. Aunque el racismo no se acaba con un decreto se pudo avanzar y crear las bases de un estado socialmente moderno.
Asimismo los acuerdos de Chatpultepec firmados por el frente Farabundo Martí ejercito de liberación nacional y el gobierno de El Salvador, los cuales permitieron acabar con una guerra interna de 12 años.
Por otra parte, en España tras la muerte del dictador de derecha Francisco Franco (como todos los dictadores de derecha apoyado por los Estados Unidos) el país entró en una crisis donde jugó un papel preponderante las políticas de concertación y dialogo emprendidas por el primer ministro de entonces Adolfo Suárez que culminaron con el llamado pacto de la Moncloa.
No puedo soslayar los esfuerzo que hace Colombia desde hace cuatro años, logrando detener sus cañones tras un proceso de diálogo abierto en Cuba con las fuerzas Armadas revolucionarias ejército del pueblo (Farc), en ese proceso aun no culminado, pero que ya ha permitido una larga tregua y avances importantísimos. Allí, el acompañamiento y asesoramiento de los países conexos a las mesas de diálogos han jugado un papel de primer orden.
Asimismo el éxito del diálogo depende del compromiso de las partes en hacer respetar dichos acuerdos, de ahí que, el diálogo parte de reconocer al otro, para respetarlo y con ello comenzar un proceso de construcción de la confianza. En todo caso no puede ser un diálogo a la carta de cada uno de los actores , de cada uno de los participantes , por que seria pretender liquidarlo antes de que inicie. Y digo esto porque la solidez del gobierno, del Psuv y del pueblo a través de su unión cívico militar esta representada y muy bien representada en los lideres llamados a encabezar este proceso .
Sin embargo, las fuerzas que adversan el avance de Venezuela están cada día mas enfrentadas entre si, corriendo en una fábula presidencialista que solo existe en su imaginación. Y tales diferencia internas de ese eje de la derecha atenta efectivamente al propósito superior. Por ello resulta necesario establecer que el dialogo es una vía excelente, valida y oportuna, no deben confundirse los escenarios, inclusive allí existirán los limites propios que imponga la constitución , porque con ella todo y sin ella nada como dijera Chávez.