La Federación Venezolana de Maestros (FVM) denunció este 10 de septiembre que la gran mayoría de los centros escolares del país presentan graves deficiencias en servicios básicos y daños estructurales, una situación que se vio severamente agravada tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio. Ante este panorama, el gremio docente exigió una evaluación técnica integral antes de permitir el ingreso de alumnos y personal a las aulas.

Infraestructura escolar colapsada y servicios deficientes

Durante la lectura de un comunicado, la presidenta de la federación, Carmen Teresa Márquez, aseveró que gran parte de los recintos educativos carecen de agua potable, electricidad y sistemas de saneamiento adecuados, sumado a la falta histórica de mantenimiento preventivo y correctivo. Para el magisterio resulta inaceptable priorizar el cumplimiento del calendario escolar por encima de la seguridad física de los estudiantes y trabajadores, especialmente cuando los planteles arrastran daños acumulados tras los movimientos telúricos de junio.

900 escuelas afectadas por los terremotos de junio a nivel nacional

Desacuerdo por las reubicaciones y crisis salarial

Por su parte, el Ejecutivo reportó que 900 instituciones sufrieron daños a raíz de los sismos, de las cuales 11 colapsaron por completo y otras 91 requirieron la reubicación de sus alumnos. Sin embargo, la federación cuestionó la ausencia de un informe técnico público y rechazó el traslado de los estudiantes por no haber sido consultado ni acordado previamente con las comunidades locales.

Asimismo, la organización gremial reiteró sus críticas hacia la política salarial vigente para el sector educativo público, la cual se mantiene anclada al salario mínimo mensual de 130 bolívares establecido en 2022, complementado mediante bonificaciones especiales que rechazan por no constituir un ingreso fijo ni digno para los docentes.