El general ruso Oleg Makarevich llegó a Venezuela en noviembre de 2023 con la misión de convencer a la cúpula chavista de que Rusia podía garantizarle protección frente a amenazas externas. La promesa terminó desmoronándose en la madrugada del 3 de enero de 2026, cuando la operación militar estadounidense “Resolución Absoluta” avanzó sin que los supuestos sistemas rusos alertaran de lo que ocurría.

La promesa de blindaje que no se cumplió

Makarevich, que había quedado a cargo de la Equator Task Force, una fuerza de alrededor de 120 miembros, entrenaba a agentes del Ejército de Venezuela en tácticas de infantería, operaciones de drones, reconocimiento y comunicaciones. También insistía en que contaban con tecnología suficiente para anticipar cualquier amenaza contra Nicolás Maduro, incluso mediante la aplicación FlightRadar24, que usaba para seguir vuelos.

Según el texto, ese despliegue buscaba respaldar la idea de que Moscú tenía control aéreo sobre lo que ocurría en Venezuela. Sin embargo, los militares venezolanos desconfiaban de la eficacia del general ruso y conocían sus antecedentes en el frente ucraniano.

“No puedes proteger a un dictador con FlightRadar; es absurdo… e indignante”, dijo una fuente militar venezolana.

La operación del 3 de enero dejó dudas en Caracas y La Habana

La madrugada del 3 de enero de 2026, el despliegue estadounidense comenzó con bombardeos intensos contra Fuerte Tiuna, una base aérea y objetivos en los estados de La Guaira, Miranda y Aragua, donde está el aeropuerto internacional de Caracas. En Fuerte Tiuna se encontraba Maduro, mientras Rusia y las autoridades del chavismo quedaban desorientadas ante lo ocurrido.

El texto sostiene que la operación dejó además 33 militares cubanos muertos, según fuentes chavistas, y que desde enero las autoridades cubanas discuten qué hacer con la ayuda que Rusia les ofrece para protegerlos. Aunque en Caracas y La Habana persisten las dudas sobre la capacidad real de Moscú, la cúpula cubana todavía evalúa esa oferta mientras crece la sensación de que también podrían ser abandonados.

El embajador ruso en Caracas, Sergey Mélik-Bagdasárov, responsabiliza a Makarevich por el fracaso del operativo, aunque no lo dice en público, de acuerdo con el relato. En paralelo, el texto señala que Maduro permanece preso en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, Nueva York.

La sombra de Moscú sobre Cuba sigue abierta

De acuerdo con el texto, desde enero la dirigencia cubana debate si acepta o no la ayuda rusa, consciente de que la Equator Task Force no logró proteger a Maduro y de que la operación dejó consecuencias graves. La conclusión que se impone entre los allegados al poder en La Habana es que los rusos nunca tuvieron un plan diseñado para blindar al chavismo.

La preocupación no se limita a Venezuela. La nota señala que la cúpula cubana teme que Moscú termine abandonándola también a ella, como ya ocurrió con Maduro y su entorno. La incógnita, por ahora, es cuánto tiempo mantendrá Rusia su oferta de protección.