El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ordenó la militarización de Santa Marta tras una ola de ataques contra vehículos y establecimientos comerciales atribuidos a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. La decisión gubernamental busca restablecer el orden público en esta ciudad del Caribe colombiano tras jornadas de zozobra.

Operativo y respuesta armada

La escalada de violencia se desencadenó luego de una operación militar en la que fue abatido un cabecilla del grupo armado, identificado con el alias de Cholo, junto a otros presuntos integrantes de la organización. Como represalia al operativo, la estructura criminal habría impulsado un paro armado que paralizó la movilidad y obligó al cierre de comercios en diferentes sectores de la capital del departamento de Magdalena.

Registros audiovisuales compartidos en plataformas digitales evidenciaron la presencia de hombres armados disparando contra locales comerciales y el incendio de vehículos en las carreteras de la región, lo que motivó una intervención urgente del Estado.

Despliegue de seguridad en la región

Ante la situación de inseguridad, la Policía incrementó su pie de fuerza en los corredores comerciales con la incorporación de unidades antiextorsión y fuerzas especiales. Por su parte, el Ejército asumió el control con el patrullaje de tropas en la carretera que enlaza Santa Marta con el territorio fronterizo de La Guajira.

Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada operan en zonas montañosas y en sectores fronterizos, financiándose principalmente a través del narcotráfico y la extorsión. Desde el Ejecutivo nacional se advirtió que la Fuerza Pública mantendrá las acciones necesarias para neutralizar la intimidación contra la ciudadanía y recuperar el control territorial.