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Así se expresan los que conocieron a Fidel Castro

Algunos concuerdan en que Castro era de carácter serio y a la vez irónico. “Era un hombre que te atendía como si fueras un familiar”, dijo Bonafini.   “Un hombre excepcional se va”, afirma el filósofo Fernando Buen Abad. 

 

Sin su personalidad no  habría podido sobrevivir psicológicamente a la amenaza del imperio, agregó Britto. El periodista Ignacio Ramonet destaca su visión mundial: “Analizaba la globalización, sus consecuencias y la manera de enfrentarlas”.  

“Con la muerte de Fidel Castro,  se acaba una de las vidas más épicas del siglo XX”, opina el periodista Jon Lee Anderson.  María Lecuna lo consideró un hombre “muy espiritual y sabio”.  Douglas Bravo lo vio como una escuela.

 

 

Equipo Actualidad  

 

 

Hebe de Bonafini

“Queríamos conocerlo, nuestros hijos amaban la revolución” 

La presidenta de la  Asociación Madres de Plaza de Mayo, en Argentina,  fue amiga de Fidel. “Yo lo conozco desde hace muchísimos años y lo vi por primera vez en 1988. Estábamos en Cuba  motivados por las luchas de las madres  y queríamos hablar con él porque nuestros hijos amaban la revolución y lo amaban a él. Era un hombre que te atendía como si fueras un familiar, una persona que no ponía ningún tipo de  distancia, al contrario, es un tipo muy recto, muy serio e  inteligente.

La amistad fue muy grande. Cuando vino a Argentina por última vez tuve la oportunidad de compartir con él. Tuvo un carácter alegre, no era bromista, pero sí algo  irónico para decir algunas cosas. 

Yo creo que Fidel fue  un hombre sabio, un personaje  único, que en  muchos siglos no existirá  otro como él. 

Lo más asombroso era la capacidad que tuvo de mantener una revolución después de todo lo que le ha pasado.

Él apoyó a otros pueblos, educó a su gente para que fueran  a otros países a dar su sabiduría, a  médicos, odontólogos y maestros que siempre van por allí. Muchos militares tienen que mirarse en él. Yo no le encuentro defectos, la parte negativa es que  quisimos  compartir más con él aquí en Argentina, pero era  tan reservado que no salía  mucho de su país”. 

 

 

Luis Britto García

‘Bromeó conmigo sobre los cubanos exiliados’

Luis Britto García, escritor  y periodista venezolano,  también habló con Castro. Fue  en  enero de 1977 cuando asistió a  La Habana como   jurado para el premio Casa de las Américas

.“Una medianoche en el hotel Riviera para la entrega del premio  se apareció Fidel, eso fue en el 77. Llegó de sorpresa y sostuvo una larga conversación con los jurados, sobre cosas generales relacionadas con la revolución.

Recuerdo que le comenté sobre la colonia de latinoamericanos que había en Estados Unidos, ya que esto comenzaba a tener una importancia numérica que podía influir decisivamente en la política de ese país. Él dijo humorísticamente sobre los latinos “Allá hay sólo unos pocos de nosotros”, refiriéndose a los exiliados. Todos sonreímos.

También sostuvo  una larga conversación con el padre Ernesto Cardenal, que en  ese momento  recogía material para un libro sobre Cuba.

Castro  le preguntó sobre la comunidad de Solentiname, que es un poblado donde el sacerdote  tenía su apostolado, una comunidad indígena que vivía bajo la doctrina cristiana. Fidel se mostró muy interesado  y preguntó detalles concretos y funcionales sobre ellos. Desde que lo vi me dio la impresión de que  analizaba todas las cosas  con una profunda seriedad, pero también era humorista,  algo alegre e irónico.

Sino fuese así,  no habría podido sobrevivir psicológicamente al hecho de estar amenazado durante casi medio siglo por la mayor potencia de la tierra. No era de hablar  enardecido,  como lo que caracteriza a muchos oradores,  sino que en sus  discursos  él iba  buscando las ideas como si estuviera en una conversación perpetua con sus interlocutores”. 

 

Douglas Bravo 

“Nos enviamos varias cartas”

Douglas Bravo, insurgente de la guerrilla venezolana,  tuvo la oportunidad de intercambiar cartas con Castro,  desde su exilio en las montañas.

“Lo vi una vez que vino a Caracas, no conversamos mucho, pero nos enviamos varias cartas revolucionarias.

Era una figura política importante para la historia contemporánea. Para mí, Fidel seguirá siendo un hombre ejemplar, fue una idea, una escuela para todos”.

 

Jon Lee Anderson

“Castro no perdió tiempo en hacer sentir su presencia”

“Con la muerte de #Fidel Castro, se acaba una de las vidas mas épicas del Siglo XX, y también una era de revolucion que transformo el mundo”, expresó el periodista norteamericano Jon Lee Anderson al conocer la muerte del líder cubano.

En un perfil que escribió para BBC Mundo, señaló que  después de que  derrocara al dictador Batista en 1959, “Castro no perdió tiempo en hacer sentir su presencia más allá de los confines de su isla natal”.

“La astucia y el engaño, como Maquiavelo famosamente escribió, son esenciales para el ejercicio del poder y quizás en Castro, más que en cualquier otro gobernante de su tiempo, esos rasgos eran como una marca registrada”.

 

 Fernando Buen Abad

“Un hombre excepcional se va y expresamos duelo”

Para el filósofo mexicano Fernando Buen Abad, “dos de los más grandes guerrilleros semióticos de la Patria Grande son Fidel Castro y Hugo Chávez que produjeron sentido Socialista nuevo”.

Así lo escribió al conocer la noticia de la muerte del líder cubano.  “Hoy es un día doloroso para los Revolucionarios del mundo. Un hombre excepcional se va y expresamos duelo (…)”.   Destacó las revoluciones del mundo y su ejemplo.  

Ignacio Ramonet

“Le salían las ideas  a borbotones”  

El director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, presentó en su libro Fidel Castro, biografía a dos voces, la recopilación de una entrevista que duró casi dos años con el líder cubano. “A Fidel le salían las ideas a borbotones.

Tenía una visión mundial. Analizaba la globalización, sus consecuencias y la manera de enfrentarlas, con argumentos de una modernidad y de una astucia que ponían en relieve esas cualidades que muchos biógrafos han subrayado en él: su sentido de la estrategia, su capacidad para valorar una situación concreta y su rapidez de análisis”, cuenta el reconocido periodista y sociólogo en su prólogo Cien horas con Fidel.  

“A pesar del incesante hostigamiento exterior, este pequeño país, apegado a su soberanía, ha obtenido resultados innegables en materia de desarrollo humano (…)”.

 

Maria Mercedes Lecuna

“Era un hombre muy espiritual y responsable”

La venezolana María Mercedes Lecuna, miembro de la Asociación Civil Encuentro Ecuménico Juan Vives, conoció a Fidel Castro en 1973 porque su ex esposo trabajaba para la Cancillería y tuvo que viajar a Cuba para reanudar las relaciones durante el primer gobierno de Rafael Caldera.

“La primera conversación que tuvimos fue sobre religión, me dijo que el cristianismo tenía cosas muy bellas como “hacer el bien sin mirar a quien” y que “los ricos no van a entrar al reino de los cielos”, también me preguntó que si encontraba una diferencia entre ser marxista y ser cristiana, le respondí “creo que sí, porque el marxismo niega a Dios y para un cristiano Dios lo es todo”.

Después que lo conocí mi visión sobre el mundo religioso se fortaleció. Era un hombre muy espiritual, aunque muchos no lo vieran sí. 

Era muy responsable, pues una vez estaba en el museo de La Habana y él llegó retrasado, pero lo que ocurrió fue que su tarjeta de invitación tenía una hora adelantada, y dijo: “Maestro empiece de nuevo”. “Un hombre así nace una vez en cada siglo”.

 

Andres Oppenheimer

 “Úna Cuba  desesperada, como nunca se había visto en el exterior”

En un libro, que llevó dos años de investigaciones, el argentino Andrés Oppenheimer, un co-ganador del Premio Pulitzer, narró lo que él calificó de  “la inminente caída del comunismo en Cuba” bajo el título La hora final de Castro.

Señala el escritor  en el mencionado libro que “la prostitución había vuelto, pese a que su erradicación era una de las principales orgullos de Castro. Esa era la muestra de la justicia social y dignidad humana que se vive en Cuba”, contó en su obra el abogado y periodista, quien se especializó en Estados Unidos, donde trabajó en el Miami Herald. 

Asimismo, es un reconocido entrevistador de la televisión de ese país.

La edición, realizada en el año 1992, muestra a una Cuba desesperada, como nunca se había visto en el exterior, que refleja a una juventud disidente, problemas económicos, la secreta campaña del gobierno para infiltrar la magia negra y cultos africanos, entre otros factores negativos del régimen del líder cubano.

 “Esta es la verdadera Cuba, de la que muchos quieren salir y  la que muy pocas personas conocen realmente… el fin de la dictadura cubana está cerca, pero serán sus mismos protagonistas, quienes se encarguen de contarles todos los detalles”, describió el analista y presentador de televisión. 

De acuerdo con Oppenheimer, la dictadura castro-comunista “no es más que la única huella que queda del comunismo en el continente americano, pero que morirá al igual como ha pasado en el resto del mundo”.

 

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