La Casa Blanca prepara dos normas que amplían el poder de los funcionarios migratorios y elevan los requisitos para residir o permanecer legalmente en Estados Unidos.
La Administración de Donald Trump acelerará esta semana el endurecimiento de su política migratoria con dos nuevas normas que amplían el margen de decisión de los funcionarios de inmigración y elevan las exigencias para obtener la residencia permanente o conservar determinados visados en Estados Unidos.
Más trabas para la residencia permanente
Una de las medidas entrará en vigor el próximo 18 de septiembre. Desde esa fecha, los funcionarios de inmigración podrán negar la green card a quienes consideren que podrían convertirse en una carga pública por recurrir a ayudas sociales financiadas por el Estado.
La disposición retoma y amplía una línea aplicada durante el primer mandato de Trump, cuando se restringió el acceso a la residencia permanente para inmigrantes que hubieran solicitado programas públicos de alimentación, vivienda o asistencia sanitaria, como Medicaid o el Programa de Seguro Médico para Niños (CHIP).
La nueva regulación también afectará a quienes soliciten una visa de inmigrante y no puedan demostrar que cuentan con recursos económicos suficientes para mantenerse sin recurrir a prestaciones públicas.
En paralelo, la Administración mantiene otras restricciones recientes, entre ellas la obligación de que determinados inmigrantes sin documentación regularicen su situación mediante el trámite consular desde sus países de origen, una decisión que les obliga a salir temporalmente de Estados Unidos y asumir el riesgo de no poder regresar.
Estudiantes y periodistas tendrán estancias más cortas
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) también anunció cambios en las condiciones de permanencia para los titulares de las visas F, J e I.
Con la nueva regulación, los beneficiarios de las visas F y J solo podrán permanecer en Estados Unidos durante un máximo de cuatro años por cada período de admisión.
En el caso de los periodistas extranjeros con visa I, el tiempo de permanencia se limitará, por regla general, a 240 días, con posibilidad de solicitar prórrogas. Para los periodistas con pasaporte chino, el límite será de 90 días.
Aunque la normativa permite pedir extensiones, los titulares de estos visados deberán renovar su estatus migratorio con mayor frecuencia que bajo el sistema vigente.
La Casa Blanca justifica el giro y surgen alertas por arbitrariedad
La Casa Blanca sostiene que el endurecimiento busca reducir la inmigración irregular y evitar que personas permanezcan en el país una vez vencidos sus permisos legales.
El DHS afirma que numerosos estudiantes y participantes en programas de intercambio aprovechaban la flexibilidad del sistema anterior para prolongar su estancia de manera irregular.
Sin embargo, organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes advierten que las nuevas reglas amplían el margen de discrecionalidad de los funcionarios migratorios y podrían incrementar el riesgo de decisiones arbitrarias o discriminatorias al evaluar solicitudes de residencia y visados.
El Gobierno estadounidense afirma que cada expediente será analizado de forma individual y que las autoridades tomarán en cuenta toda la información disponible antes de decidir si un extranjero puede obtener un beneficio migratorio o conservar su autorización de permanencia en el país.