Ante las recurrentes violaciones a los derechos humanos atribuidas al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE. UU. (ICE, por sus siglas en inglés), la única salida viable es su supresión definitiva. Así lo afirmó la secretaria general de Amnistía Internacional (AI), Agnès Callamard, durante una entrevista concedida en Bogotá.
Callamard sostuvo que décadas de esfuerzos reformistas han demostrado ser infructuosas frente a los abusos perpetrados por la agencia estadounidense. Según la máxima representante de la organización humanitaria, la gravedad de la situación requiere una medida drástica que impacte de manera tangible sobre las operaciones migratorias.
Acusaciones de abusos y represión en territorio estadounidense
Las declaraciones de la secretaria general coinciden con la publicación de un informe detallado por parte de AI, el cual documenta diversas irregularidades ocurridas durante las operaciones de control migratorio impulsadas por la administración de Donald Trump en ciudades como Chicago, Minneapolis-St. Paul, Nueva Orleans y Washington.
El listado de cargos formulados por la organización incluye homicidios ilícitos que podrían tipificarse como ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias e incomunicadas, posibles desapariciones forzadas en condiciones de confinamiento que contravienen la prohibición de tortura, así como episodios de represión violenta contra manifestaciones pacíficas.
Alerta sobre el impacto regional de las políticas populistas
Por otro lado, la dirigente humanitaria advirtió que el estilo y las directrices implementadas por la administración estadounidense están siendo emulados por diversos gobernantes y líderes políticos en América Latina, lo que a su juicio socava los avances logrados en materia de derechos universales, equidad e institucionalidad durante las últimas décadas.
Finalmente, Callamard recordó que las exigencias de rendición de cuentas formuladas por la organización no se limitan a Estados Unidos, reiterando las denuncias sostenidas de AI sobre violaciones graves en naciones como Cuba y los crímenes de lesa humanidad documentados en Venezuela.
