Lejos quedan las épocas en las que el colorete acaparaba todo el protagonismo en los rostros con tonalidades estridentes y aplicaciones marcadas. La saturación del blush ha dado pie a un giro estético hacia la sobriedad, y ha sido la cantante y actriz Jennifer Lopez quien ha liderado esta transición durante una reciente aparición pública en la Semana de la Moda de Milán, donde lució un conjunto de impronta italiana acompañado de un maquillaje dominado por los tonos neutros.
Claves

- — El anticolorete prioriza la naturalidad y resta protagonismo a los rosas intensos y fucsias.
- — Se emplean tonos marrones, beige o caramelo para mimetizarse con la piel.
- — La técnica permite reutilizar polvos de sol o bálsamos ya disponibles en el neceser.
El declive del exceso y la llegada del anticolorete

El uso excesivo de coloretes llamativos y técnicas complejas ha generado un debate sobre la durabilidad de estas modas en el tiempo. Ante esto, el maquillador David Deibis explica que la tendencia actual busca un cambio rotundo hacia la mesura. «Durante mucho tiempo, hemos visto maquillajes en los que el colorete era el protagonista absoluto. Se aplicaba en grandes cantidades, con rosas muy intensos e incluso sobre la nariz. Ahora buscamos unas mejillas más naturales, en las que el color está presente, pero apenas se nota. Es lo que ahora llamamos el anticolorete», señala.
Cómo aplicar esta tendencia sin adquirir nuevos productos

Lejos de obligar a renovar el kit de belleza, esta corriente estética invita a rescatar elementos ya existentes. En lugar de apostar por productos específicos de tonalidades muy marcadas, el experto aconseja aprovechar el bronceador o los bálsamos con color para conseguir un acabado sutil y fundido con los rasgos propios de cada persona.
2000 Inspiración estética de principios de siglo combinada con técnicas asiáticas de baja saturación
«Soy más partidario de aprovechar el bronceador o el bálsamo con color que ya tenemos en casa que comprar propiamente un colorete con un tono más marrón», detalla Deibis. La recomendación pasa por dosificar la cantidad y difuminar con precisión desde el centro del pómulo hacia la sien, logrando así un efecto de buena cara sin artificios.
