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El oro pierde los US$4.000 y bancos de Wall Street recortan sus proyecciones

El oro cayó por debajo de los US$4.000 por primera vez desde noviembre de 2025 y amplió la corrección que lo ha llevado a retroceder más de 25% desde el…

A detailed close-up of Argentinian pesos and a US dollar, showcasing currency contrast.

El oro cayó por debajo de los US$4.000 por primera vez desde noviembre de 2025 y amplió la corrección que lo ha llevado a retroceder más de 25% desde el máximo histórico de US$5.417,21 alcanzado a finales de enero. La presión sobre el metal aumenta mientras el mercado reajusta sus expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos y varios bancos de Wall Street reducen sus previsiones.

Cambio en el impulso del mercado

Las tensiones geopolíticas y las compras de bancos centrales siguen formando parte del panorama, pero ahora pesan más la dirección de la política monetaria estadounidense, el comportamiento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y la fortaleza del dólar. A las 8:52 ET, el precio spot se ubicaba cerca de los US$3.997,21 por onza y luego perforó la barrera de los US$4.000 al negociarse en US$3.999,99.

Ewa Manthey, estratega de materias primas de ING, afirmó que la corrección del activo se ha vuelto cada vez más difícil de ignorar. A su juicio, el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, la apreciación del dólar estadounidense y la menor demanda de inversionistas han afectado al mercado.

ING ajusta sus previsiones

Ante el deterioro del entorno financiero, ING revisó sus estimaciones para el metal. Para el tercer trimestre de 2026, el banco neerlandés redujo su proyección de US$4.850 a US$4.300 por onza, mientras que para el cuarto trimestre la bajó de US$5.000 a US$4.600. Manthey señaló que los factores estructurales que respaldan al oro continúan vigentes, aunque estimó que la trayectoria al alza será más lenta y volátil de lo previsto.

La revisión está vinculada con el cambio en las expectativas sobre las tasas de interés. Después de la última reunión de la Reserva Federal, los mercados postergaron las previsiones de flexibilización monetaria, lo que impulsó los rendimientos de los bonos del Tesoro y reforzó al dólar. Ambos elementos suelen restar atractivo al oro, porque aumentan el costo de oportunidad de mantener un activo que no genera rendimiento.

ING también indicó que la reciente debilidad del metal se explica, en buena medida, por una reevaluación importante de las expectativas sobre tasas. Además, destacó que las tensiones geopolíticas no han provocado los flujos de refugio observados en episodios anteriores de incertidumbre.

Menor demanda financiera y respaldo oficial

La presión por el lado de las tasas se suma a una menor participación de los inversionistas financieros. El banco señaló que las tenencias globales de ETF respaldados por oro están alrededor de 1,5% por debajo del nivel con el que comenzaron el año, tras una ola de toma de ganancias que revirtió parte de las entradas registradas durante el repunte inicial.

Pese a ello, la entidad mantiene una visión favorable para horizontes más largos. Las compras oficiales siguen aportando soporte al mercado: durante el primer trimestre de 2026, bancos centrales e instituciones oficiales añadieron alrededor de 244 toneladas de oro a sus reservas. Entre los mayores compradores figuró Polonia, mientras China acumuló 19 meses consecutivos de adquisiciones.

Deutsche Bank y Goldman también recortan

La postura de ING coincide con la de Deutsche Bank y Goldman Sachs, que ubican a la Reserva Federal como el principal factor detrás de la corrección. Michael Hsueh, analista de Deutsche Bank, sostuvo que la relación que antes vinculaba al oro con los precios de la energía perdió relevancia en los últimos meses y que la conexión con las expectativas sobre la Fed ganó peso frente a unos precios del petróleo más bajos.

Deutsche Bank espera que el oro promedie US$4.631 por onza en 2026 y alcance US$4.800 en el cuarto trimestre. En su escenario base, la Fed mantendría las tasas sin cambios durante un período prolongado; sin embargo, contempla una alternativa en la que el mercado llegue a descontar entre tres y cuatro aumentos adicionales de tasas, lo que podría llevar al metal hasta US$3.800 por onza.

Goldman Sachs también ajustó sus proyecciones. La entidad recortó en US$500 por onza su objetivo para finales de año y ahora prevé que el oro llegue a US$4.900 por onza en diciembre.

Lina Thomas y Daan Struyven señalaron la semana pasada que sus perspectivas siguen siendo estructuralmente optimistas, pero tácticamente cautelosas, con riesgo a la baja en el corto plazo y potencial alcista en el mediano plazo.

Goldman atribuyó su revisión a una expectativa más moderada de entradas hacia los ETF respaldados por oro, después de retrasar sus previsiones sobre futuros recortes de tasas en Estados Unidos. El banco también advirtió que una Reserva Federal todavía más restrictiva podría añadir presión sobre el metal y reducir de forma más persistente la demanda de oro como cobertura frente a la política macroeconómica.

La inflación estadounidense, las expectativas sobre las tasas de interés y la capacidad de las autoridades monetarias para seguir acumulando reservas aparecen ahora como las variables clave para determinar si el oro logra estabilizarse tras la corrección o prolonga las pérdidas acumuladas desde comienzos de año.

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