El Gobierno interino de Venezuela se prepara para oficializar un volumen de pasivos totales estimado en US$240.000 millones, en un proceso que aspira a ordenar la deuda soberana y abrir nuevamente el acceso del país a los mercados internacionales. La operación se perfila como la más grande y compleja de su tipo en la historia moderna de los mercados de capitales.
Objetivo: un acuerdo marco con los acreedores
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, tiene como meta alcanzar antes de que finalice 2026 un acuerdo marco con los comités de acreedores. La estrategia busca destrabar las disputas legales pendientes y facilitar el retorno de la República a las plazas financieras globales, de las que permanece fuera desde hace casi una década.
Asesoría financiera y plan técnico
Para estructurar la operación, el Ejecutivo venezolano contrató al banco de inversión estadounidense Centerview Partners. Esa firma participa en el diseño del Plan de Sostenibilidad de la Deuda (DSA), cuya publicación definitiva está prevista para julio.
El procedimiento tiene una particularidad técnica: el análisis no cuenta con la autoría ni la revisión formal del Fondo Monetario Internacional (FMI). Aun así, fuentes vinculadas a las conversaciones señalaron que el borrador fue elaborado siguiendo los patrones de sostenibilidad y las plantillas macroeconómicas que suele exigir ese organismo.
