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El oro pierde impulso y se acerca a US$4.000 por expectativa sobre la Fed

El oro amplió su corrección y volvió a acercarse a la barrera de los US$4.000 por onza, en medio de una mayor dependencia del mercado a las señales sobre…

La Fed mantiene tasas y 9 de sus miembros prevén alza en 2026

El oro amplió su corrección y volvió a acercarse a la barrera de los US$4.000 por onza, en medio de una mayor dependencia del mercado a las señales sobre la política monetaria de la Reserva Federal, que han pasado a pesar más que otros factores como el petróleo.

La Fed gana protagonismo frente al petróleo

Deutsche Bank sostiene que el principal motor de las recientes variaciones del metal precioso dejó de estar en el mercado energético y pasó a concentrarse en las expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos. Ese giro coincide con la caída desde los máximos alcanzados a comienzos de año.

Michael Hsueh, analista del banco alemán, revisó sus previsiones para los metales preciosos tras el cambio de postura que el mercado comenzó a descontar sobre la Fed. En su escenario central, el oro promediaría US$4.631 por onza en 2026 y cerraría el cuarto trimestre en US$4.800, por debajo de los US$4.873 registrados en el primer trimestre.

Hsueh explicó que la relación que había dominado buena parte del comportamiento reciente del oro “se vinculó por primera vez de forma más clara al shock de los precios de la energía derivado de la guerra entre Estados Unidos e Irán”, aunque esa conexión “se rompió alrededor de mediados de mayo”.

Desde entonces, el mercado ha puesto más atención en cuánto tiempo podría mantenerse una política restrictiva de la Reserva Federal. El martes, el metal caía hacia los US$4.125 y llegó a retroceder hasta los US$4.092, en un contexto de ventas generalizadas en los mercados globales y mayor fortaleza del dólar.

Expectativas de tasas más altas

Para Deutsche Bank, la revisión de la trayectoria de las tasas de interés, junto con datos macroeconómicos estadounidenses más sólidos de lo esperado, ha sido el factor principal detrás del retroceso del oro.

La entidad considera que la relación del metal con las expectativas sobre la Fed terminó imponiéndose sobre la presión de unos precios del petróleo más bajos, al incorporar el riesgo de que una inflación por encima del objetivo obligue a sostener una política monetaria más dura por más tiempo.

Las conclusiones de la reunión de junio del Comité Federal de Mercado Abierto reforzaron esa lectura. Hsueh señaló que el encuentro confirmó un sesgo restrictivo y resaltó unas declaraciones del presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien afirmó que han “incumplido nuestro objetivo de inflación durante cinco años y vamos a corregirlo”.

El informe también recuerda que varias reglas monetarias apuntan a que la tasa de referencia podría ubicarse entre 30 y 80 puntos básicos por encima del nivel actual. Esa posibilidad elevó la relevancia del escenario de nuevas alzas en lugar de futuros recortes.

Deutsche Bank plantea dos panoramas. El primero, considerado su caso base, supone que la Fed mantendrá las tasas sin cambios durante un periodo prolongado, lo que sería compatible con un oro cerca de US$4.800 por onza hacia finales de año. El segundo contempla que el mercado empiece a descontar entre tres y cuatro subidas adicionales, lo que podría llevar al metal hasta US$3.800 por onza.

Se debilitan apoyos tradicionales

El cambio de foco hacia la política monetaria coincide con una pérdida de impulso en varios de los elementos que venían respaldando el mercado del oro.

Uno de ellos son los flujos de inversión. Deutsche Bank señaló que los activos gestionados por ETF respaldados por oro en Estados Unidos, Europa, China, Japón e India marcaron nuevos mínimos anuales. Además, los inversionistas siguieron reduciendo posiciones después de las caídas registradas tras la publicación de los datos de empleo de mayo en Estados Unidos.

La debilidad también se refleja en el mercado de futuros. El interés abierto está en mínimos de 17 años y las posiciones largas netas permanecen más cerca de los niveles mínimos del año que de los máximos observados en el primer trimestre.

A esto se suma un deterioro de las señales provenientes de Asia. Aunque las importaciones de oro de China e India se han mantenido relativamente firmes en los últimos meses, Deutsche Bank considera que los indicadores adelantados apuntan a una desaceleración.

El banco destacó que la prima del oro negociado en la Bolsa de Oro de Shanghái frente al Comex pasó recientemente a descuento. Ese movimiento es relevante porque históricamente ha existido una relación positiva entre esa prima y las importaciones chinas de oro.

La entidad atribuye parte de ese giro a la fortaleza del yuan y a la posibilidad de que el mercado inmobiliario chino esté cerca de estabilizarse. En ese contexto, los inversionistas locales tendrían menos incentivos para usar el oro como herramienta de diversificación patrimonial.

En India, la situación es distinta. El aumento del IVA aplicado a las importaciones de oro y el endurecimiento de algunas normas fiscales amenazan con reducir la demanda en uno de los mayores mercados físicos del mundo.

Un respaldo que sigue vigente a largo plazo

Pese al debilitamiento de varios indicadores de corto plazo, Deutsche Bank mantiene una visión favorable para horizontes más amplios.

El banco identifica dos factores estructurales. El primero es el crecimiento de la deuda pública estadounidense. El informe indica que el ritmo anual de expansión de la deuda federal ronda el 8%, por encima del 6% previsto a largo plazo por la Oficina Presupuestaria del Congreso.

El segundo es la demanda de los bancos centrales. Hsueh afirmó que “el único pilar que sigue siendo sólido es la demanda de los bancos centrales” y espera que esa tendencia continúe mientras las autoridades monetarias de mercados emergentes sigan aumentando sus reservas de oro.

Según Deutsche Bank, las compras oficiales alcanzaron un récord de US$38.900 millones en términos reales durante el primer trimestre, y los gestores de reservas mantienen una disposición similar a la del año pasado para seguir acumulando metal.

Sin embargo, el informe advierte que esa demanda oficial no se ha acelerado lo suficiente como para compensar por sí sola la debilidad observada en otros segmentos de inversión.

La evolución de la inflación estadounidense, las expectativas sobre las tasas de interés y la capacidad de los bancos centrales para sostener las compras quedan así como las variables que definirán si el oro recupera parte del terreno perdido o si la presión de una Fed más restrictiva sigue dominando el mercado.

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