Economía

La IA exigirá US$7 billones en inversión hasta 2031

Goldman Sachs prevé una carrera global por capital para sostener la IA. El financiamiento se apoyará en deuda, acciones y nuevas estructuras.

A close-up image of several Euro banknotes arranged in a scattered manner.

La infraestructura necesaria para sostener el despliegue de la inteligencia artificial requerirá alrededor de US$7 billones entre 2026 y 2031, de acuerdo con un informe de Goldman Sachs Investment Banking. La firma sostiene que ese volumen de recursos obligará a combinar distintas fuentes de financiamiento, desde acciones y deuda pública y privada hasta capital soberano y nuevas figuras de empresas conjuntas.

El documento, titulado Harnessing AI for the Real Economy, plantea que la inteligencia artificial ya está impulsando una reorganización industrial en buena parte de la economía. En esa transición, el dinero será tan importante como la tecnología, porque la expansión de centros de datos, redes eléctricas, equipos y demás infraestructura dependerá de la capacidad de reunir capital a gran escala.

La presión del financiamiento crece

Goldman Sachs advierte que el efecto de la IA sobre el software, que provocó una fuerte venta de acciones del sector durante el primer semestre de 2026, apenas representa una parte del proceso. Según el informe, el 99,5% restante de la economía mundial —incluidos sectores como manufactura, robótica, defensa y energía— todavía no ha sentido plenamente el impacto de esta tecnología.

El estudio también señala que los requerimientos de capital vienen acelerándose. Hasta el 23 de junio de 2026, las empresas hyperscale habían emitido US$107.000 millones en deuda a escala global, una cifra que ya superaba el total de todo 2025 y dejaba muy atrás los menos de US$20.000 millones colocados en 2024. Para el banco, esta tendencia confirma que el despliegue de la IA está entrando en una fase mucho más intensiva en recursos financieros.

Más actores y más instrumentos

La expansión también está atrayendo a fondos privados de infraestructura y de bienes raíces, que ganan protagonismo en esta nueva ola de inversión. El informe recuerda que los fondos de infraestructura captaron un récord de US$221.000 millones el año pasado y que su crecimiento podría llevar sus activos hasta US$3 billones para 2030.

Christina Minnis, directiva de Goldman Sachs, afirmó en el documento que la escala del despliegue de la IA supera lo que tradicionalmente podían financiar de forma eficiente los préstamos bancarios y los mercados públicos de capitales, aunque esa realidad está cambiando con rapidez. Entre los mecanismos que ya aparecen, el informe menciona líneas de crédito privado para campus individuales de centros de datos con capacidades superiores a un gigavatio, así como una mayor participación de fondos soberanos y fondos de pensión como coinversores directos.

El texto añade que también están entrando en escena los mercados de financiamiento apalancado y los bonos de alto rendimiento para respaldar a operadores de infraestructura para inteligencia artificial con perfiles crediticios por debajo del grado de inversión. Dan Dees, codirector de Banca Global y Mercados de Goldman Sachs, resumió esa visión al señalar que la expansión de la IA exigirá “todos los instrumentos de capital posibles”, incluidas estructuras que todavía no existen.

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