Un total de 13 familias de la comunidad El Cohete, ubicada en Carayaca, enfrentan una situación de extrema vulnerabilidad debido al constante desplazamiento del terreno sobre el cual están construidas sus viviendas. La inestabilidad del suelo, agravada por las recientes lluvias y un sismo de magnitud 4 registrado por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), mantiene en alerta a unas 70 personas que temen el colapso de sus hogares.
Evaluación técnica de la UCV

La gravedad de la situación fue de manifiesto tras una inspección realizada por el ingeniero y profesor Sergio Silva, jefe del grupo de inspectores de la Universidad Central de Venezuela (UCV). El especialista evaluó el sector, compuesto por viviendas al borde de la carretera Carayaca-Tarma, y determinó que existe un desplazamiento en masa que empuja activamente las estructuras. Ante el riesgo inminente de derrumbe, Silva procedió a colocar etiquetas rojas de advertencia en las casas afectadas, señalando la urgencia de una reubicación que no puede esperar.
Luisa Navarro, dirigente del consejo comunal de la zona, explicó que el terreno es un relleno inestable que ahora representa una amenaza directa para los habitantes. Las grietas en las paredes de las viviendas se han ensanchado de manera notable en las últimas semanas. A pesar de las advertencias y de la colocación de cintas de seguridad amarillas que prohíben el paso a las áreas de mayor riesgo, la realidad del espacio obliga a los residentes a seguir conviviendo con el peligro diario.

Preparados para evacuar
La angustia ha llevado a vecinos como Zulkary Aranda a mantener bolsos listos con documentos de identidad y partidas de nacimiento ante la posibilidad de tener que evacuar de emergencia en cualquier momento. Por su parte, Flor Mayora, otra de las afectadas, relató cómo las habitaciones de su hogar continúan cediendo y agrietándose progresivamente, evidenciando el hundimiento paulatino de la estructura.
Ante este panorama, la comunidad solicita con urgencia la visita de un ingeniero patólogo y de un geólogo para realizar estudios de suelo definitivos que determinen el alcance real del movimiento del terreno. Asimismo, requieren la dotación temporal de carpas y colchonetas, mientras gestionan terrenos seguros en la misma localidad para reconstruir sus viviendas con el apoyo de las instituciones estatales.
