Xu Chenghong pensó en una boda de pocos invitados, pero su invitación abierta en internet terminó reuniendo a más de 10.000 personas en una localidad rural de China, donde se casó con Luo Chui.
La convocatoria nació en un video
El 25 de octubre publicó un video en Douyin, la plataforma china similar a TikTok, para explicar por qué necesitaba invitados. Su preocupación no era montar una gran fiesta, sino evitar que casi nadie acudiera a la ceremonia.
En ese mensaje, el joven de 24 años contó que había ahorrado 167.500 yuanes para la boda y que, además de su hermano mayor, no tenía a nadie más cercano.
La historia familiar que relató explicaba esa inquietud: perdió a su padre cuando tenía tres años, su madre volvió a casarse y su abuela se encargó de criarlo junto a su hermano mayor. Con el tiempo, también falleció la abuela.
Regalos, viajeros y una plaza llena
La boda se celebró el 31 de octubre y, según los reportes recogidos por distintos medios, reunió a más de 10.000 invitados. Algunos viajaron desde Hong Kong, Sichuan y Chongqing en automóviles, trenes y aviones.
Chenghong había pedido que no le llevaran los tradicionales sobres rojos con dinero, un obsequio frecuente en las bodas chinas. Aun así, varios asistentes llevaron congeladores, calefactores eléctricos, alimentos, manzanas, animales, electrodomésticos y hasta un automóvil usado.
Más de 40 cocineros viajaron para ayudar con el banquete, mientras la novia recibió maquillaje gratuito. Un creador de contenido aportó 9.999 rosas, otro detalle de una celebración que pasó de la incertidumbre a una convocatoria multitudinaria.
La afluencia también desbordó la capacidad del lugar: los hoteles se quedaron sin habitaciones, los restaurantes recibieron más clientes y la ceremonia tuvo que trasladarse a la plaza del pueblo para alojar a la multitud.
La historia se propagó con fuerza en redes. Algunos usuarios celebraron la solidaridad alrededor de la pareja, mientras otros sospecharon que la convocatoria podía ser una estrategia publicitaria. También aparecieron cuentas que usaban el nombre Xiao Xiao Xu, alias digital del novio, para aprovechar la atención que generó el caso.
Lo que empezó como una llamada para evitar mesas vacías terminó convertido en una boda multitudinaria con viajeros, regalos y una plaza repleta en una pequeña localidad china.
La invitación abrió la puerta a una celebración masiva
La reacción superó por completo lo que Chenghong esperaba cuando subió el video: la convocatoria salió de su círculo cercano y terminó movilizando a miles de desconocidos hacia su matrimonio con Luo Chui.






