Voyager 1 alcanzará el 18 de noviembre de 2026 una distancia de un día luz de la Tierra, según el cálculo atribuido a la NASA. La sonda habrá recorrido para entonces 49 años, 2 meses y 13 días desde su lanzamiento, muy por encima de los cinco años previstos para su misión inicial.

Una señal tardará un día en llegar a la Tierra

Un día luz es una medida de distancia: lo que recorre la luz en 24 horas. Equivale aproximadamente a 16.000 millones de millas, o 26.000 millones de kilómetros. Al cruzar ese umbral, una señal enviada desde la Tierra tardaría cerca de un día en alcanzar la nave; una comunicación de ida y vuelta tomaría más tiempo.

La sonda se aleja de la Tierra a una velocidad estimada de 37.844,49 millas por hora, según el dato citado en la información sobre la misión. El hito la convertiría en el primer objeto fabricado por seres humanos en llegar a esa distancia.

La energía limita cuánto tiempo podrá seguir operativa

Voyager 1 fue diseñada para observar Júpiter y Saturno durante cinco años, pero continúa activa mientras avanza por el espacio interestelar. Esa longevidad convive con fallas y recursos menguantes: en 2024, un error crítico de memoria exigió semanas de diagnóstico y reparación por parte de los ingenieros.

La distancia ya dificulta las intervenciones. Durante ese episodio, la demora de las comunicaciones superaba las 22 horas y el intercambio de señales de ida y vuelta tardaba al menos 45 horas. Cada instrucción enviada desde la Tierra requiere esperar para conocer su resultado.

Una caída inesperada de energía llevó a apagar instrumentos mediante un procedimiento de emergencia, según el relato de la misión. La nave obtiene electricidad de tres generadores termoeléctricos de radioisótopos; las estimaciones citadas indican que podrían mantenerla en funcionamiento hasta la década de 2030, pero ese horizonte depende de que no ocurra una avería importante.

La NASA calcula que la marca de un día luz llegará el 18 de noviembre de 2026 a las 5:16:07 a. m., hora del Este de Estados Unidos. La sonda seguirá alejándose, mientras la energía disponible y el estado de sus sistemas condicionan cuánto tiempo más podrá transmitir datos.