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Una investigadora propone una fórmula para medir si hay demasiada ropa en el armario

Determinar cuándo un armario tiene demasiadas prendas no es tan sencillo como parece. Sin una cifra absoluta, la diseñadora e investigadora de la…

Una investigadora propone una fórmula para medir si hay demasiada ropa en el armario

Determinar cuándo un armario tiene demasiadas prendas no es tan sencillo como parece. Sin una cifra absoluta, la diseñadora e investigadora de la Universidad Torrens de Australia Alicja Kuźmycz ha planteado una fórmula matemática para calcular, de forma más personalizada, si la cantidad de ropa acumulada supera lo razonable desde el punto de vista ambiental.

Un cálculo basado en usos y cantidad de prendas

La referencia de partida es la Unión Europea, que ha estimado cuántas veces debería utilizarse cada tipo de prenda para compensar la huella de carbono asociada a su fabricación. En ese marco, las camisas y blusas tendrían que usarse 40 veces; las camisetas, 45; los pantalones, vestidos, faldas y monos, 70; los cárdigans, jerseys y sudaderas, 85; y los abrigos y chaquetas, 100. Estos criterios forman parte de los cálculos publicados por la UE sobre prendas y calzado, recogidos en las reglas de huella ambiental para ropa y calzado.

Con esa base, Kuźmycz propone un cálculo sencillo: multiplicar el objetivo de usos por el número de prendas que se tienen y dividir el resultado entre la frecuencia con la que se utiliza cada una. Así se obtiene una estimación del tiempo necesario para compensar las emisiones generadas por su producción.

El ejemplo de los vestidos

La investigadora explicó el método con un caso concreto incluido en un estudio realizado por Kuźmycz. En esa muestra, las personas participantes tenían una media de 23 vestidos o prendas similares. Si se toma como referencia el objetivo de 70 usos fijado por la UE y se asume que una persona usa un vestido una vez por semana, el cálculo da como resultado 30,91 años. En otras palabras, harían falta unos 31 años para compensar el carbono emitido al fabricar esos 23 vestidos.

Más ropa, más difícil es compensar

Kuźmycz añade que el problema se agrava con el paso del tiempo. Hace 60 años, una persona solía tener unas 40 prendas de media. Hoy, las encuestas apuntan a que esa cifra ronda las 199, y entre el 25% y el 50% suele quedar abandonado en el fondo del armario. En ese escenario, la compensación de la huella de carbono se vuelve cada vez más difícil.

Las emisiones vinculadas a una prenda no proceden solo de la confección industrial. También intervienen los materiales empleados, los recursos necesarios para obtenerlos y el transporte hasta el consumidor. Eso incluye desde el petróleo usado para fibras plásticas hasta las emisiones derivadas de la cría de ovejas para producir lana.

Donar no siempre resuelve el problema

La investigadora también plantea que donar la ropa que ya no se usa no siempre es la mejor salida. En un artículo para The Conversation, sostiene que muchas organizaciones benéficas reciben más prendas de las que pueden gestionar y terminan utilizando solo una pequeña parte. El resto acaba en vertederos o se envía a otros países, por lo que el problema no desaparece, sino que se desplaza.

Con ese panorama, Kuźmycz busca desarrollar una calculadora interactiva que permita estimar el armario ideal en términos medioambientales según el número de prendas y el uso que se les da. La idea es ofrecer una herramienta que ayude a equilibrar consumo y sostenibilidad sin caer en acumulaciones innecesarias.

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