El paraguayo Juan Ramón Alfonso Penayo llegó caminando a su casa y se topó con una sorpresa: sus familiares velaba a un cadáver calcinado que creyeron que era suyo.
Lo sucedido parece un capítulo de novela negra, pero ocurrió el domingo en un asentamiento de personas en estado de extrema pobreza llamado Santa Teresa, en las afueras de ciudad Pedro Juan Caballero, 600 kilómetros al norte de Asunción.
La comisaría policial de Pedro Juan Caballero confirmó a The Associated Press la tragicómica situación.
Según, Cándido Figueredo, especialista en crimen organizado del Amambay, lo que sucedió fue lo siguiente: Penayo salió de su casa el jueves pasado y no regresó. Como la policía encontró un cuerpo calcinado de identidad desconocida, los familiares creyeron que era de Penayo y le organizaron un velorio para luego llevarlo al cementerio.
