Neandertales y sapiens se cruzaron, pero no lograron fusionar sus linajes
En 1856, dos trabajadores italianos hallaron una cuenca repleta de huesos mientras trabajaban en una cantera de piedra caliza cerca de Düsseldorf.…
En 1856, dos trabajadores italianos hallaron una cuenca repleta de huesos mientras trabajaban en una cantera de piedra caliza cerca de Düsseldorf. Pensaron que eran restos de un oso y se los llevaron a un profesor conocido por coleccionar huesos. Aquel hallazgo terminó abriendo una de las grandes preguntas sobre la evolución humana.
Un descubrimiento que no fue entendido de inmediato
Cuando examinó los restos, Johann C. Fuhlrott advirtió que no pertenecían a un oso. Llevó los huesos a la Universidad de Bonn y, junto con Hermann Schaaffhausen, dio a conocer el hallazgo. La comunidad científica no lo tomó en serio al principio; incluso se llegó a decir que se trataba de un cosaco ruso con raquitismo que perseguía a Napoleón por Europa.
Fue casi una década después cuando el geólogo William King propuso una idea decisiva: la humanidad no siempre había estado sola. A partir de ahí, el Homo neanderthalensis dejó de ser una rareza anatómica y pasó a ocupar un lugar central en el debate sobre nuestros orígenes.
Por qué desaparecieron
La gran incógnita siguió siendo otra: por qué desaparecieron los neandertales. Durante años se plantearon explicaciones muy distintas, desde genocidios prehistóricos hasta un declive lento y prolongado. Entre las interpretaciones más recientes, Ludovic Slimak, investigador del Centro de Antropobiología y Genómica de Toulouse, sostiene otra hipótesis, desarrollada en una entrevista para LiveScience y resumida en que la teoría del apareamiento entre neandertales y sapiens tiene otra idea.
Según Slimak, la clave estaría en que distintas comunidades humanas habrían intercambiado mujeres, una práctica que en antropología puede entenderse como parte de alianzas estables entre grupos. En ese marco, los procesos de «cruce familiar» eran básicos para sostener vínculos entre comunidades. Sin embargo, esa mezcla no llegó a consolidarse por completo.
ADN compartido, pero no una fusión total
Está demostrado que neandertales y sapiens se cruzaron y tuvieron descendencia. También se ha considerado que muchos de esos descendientes podían ser personas estériles incapaces de reproducirse, aunque las interpretaciones más recientes apuntan a que las preferencias de emparejamiento y un cruce sexualmente sesgado influyeron en qué ADN neandertal sobrevivió y cuál se fue perdiendo, como explicaron Platt, Harris y Tishkoff en febrero de 2026.
Slimak señaló además que, cuando se busca ADN antiguo de hace 40.000 a 45.000 años, los primeros sapiens suelen mostrar ADN neandertal reciente. En cambio, al analizar los últimos neandertales, contemporáneos de esos primeros sapiens, no aparece ADN sapiens en ellos. Para el investigador, esa asimetría ayuda a explicar por qué el mestizaje no terminó en una integración completa de ambas poblaciones.
En 2025, Slimak describió la desaparición neandertal como una especie de suicidio marcado por el aislamiento y la fragmentación social. Esa lectura plantea que la población de sapiens, más numerosa y más diversa genéticamente, acabó imponiéndose. El resultado fue el que conocemos hoy: humanos modernos con una pequeña huella neandertal en su ADN, pero sin neandertales entre nosotros.