Las bootidas alcanzarán su pico esta semana y pueden sorprender con un estallido
Las bootidas, una de las lluvias de estrellas más impredecibles del calendario astronómico, podrán observarse entre el 22 de junio y el 2 de julio, con su…
Las bootidas, una de las lluvias de estrellas más impredecibles del calendario astronómico, podrán observarse entre el 22 de junio y el 2 de julio, con su pico previsto entre el 22 y el 30 de junio, normalmente el día 27. Aunque suelen pasar desapercibidas por su baja actividad, en ocasiones registran estallidos que las convierten en un fenómeno mucho más llamativo de lo habitual.
Una lluvia discreta, pero con cambios bruscos
En condiciones normales, las bootidas apenas dejan 1 o 2 meteoros por hora, muy por debajo de otras lluvias conocidas como las perseidas o las gemínidas. Sin embargo, su comportamiento es irregular y puede variar de forma notable de un año a otro. Esa inestabilidad es precisamente lo que las hace tan singulares.
Las observaciones más interesantes llegan cuando la lluvia atraviesa un hilo especialmente denso de material. En esos episodios, la actividad puede aumentar de forma repentina hasta alcanzar niveles comparables a los de lluvias mucho más intensas. El último gran estallido registrado ocurrió en 2004, y no existe una fecha confirmada para el siguiente.
De dónde vienen y por qué son tan impredecibles
Las bootidas proceden de los restos del cometa 7P/Pons-Winnecke. Cuando un cometa o un asteroide pasa cerca del Sol, suele dejar tras de sí una nube de escombros, formada por material liberado por la sublimación del hielo. Al cruzar esas zonas, la Tierra encuentra pequeñas partículas que se queman al entrar en la atmósfera y producen las llamadas estrellas fugaces.
En este caso, la presencia de un planeta cerca de la órbita del cometa puede alterar la distribución de esos restos y concentrarlos en hilos densos, en vez de en una nube uniforme. Ese efecto explica en parte la irregularidad de la lluvia y está recogido en un estudio sobre la influencia de un planeta cercano a la órbita. Algunos de esos hilos ya han sido asociados con estallidos ocurridos en 1916, 1998 y 2004, y se ha planteado que otro podría provocar actividad en 2037.
También hay hilos que aún no han sido identificados, por lo que no se descarta que otros años presenten sorpresas distintas. Esa posibilidad mantiene a las bootidas entre las lluvias más difíciles de anticipar.
Más lentas que otras lluvias conocidas
Otro rasgo que distingue a las bootidas es su velocidad. Mientras las perseidas alcanzan unos 59 km/s y las gemínidas alrededor de 35 km/s, las bootidas se desplazan a 18 km/s, según el registro sobre su velocidad de 18 km/s. Esa menor rapidez hace que, cuando se dejan ver, su paso resulte más fácil de seguir a simple vista.
En un calendario de lluvias de meteoros se recoge esa diferencia de velocidad frente a otras lluvias más conocidas, lo que ayuda a entender por qué las bootidas ofrecen una experiencia visual distinta.
Cómo observarlas
Para intentar verlas conviene seguir las recomendaciones habituales para este tipo de fenómenos: evitar telescopios y prismáticos, buscar un lugar apartado de la contaminación lumínica y dejar que la vista se adapte a la oscuridad. La radiante se sitúa en la constelación de Bootes, aunque los meteoros pueden aparecer en cualquier punto del cielo.
La mejor hora para buscarlas es después de la medianoche, cuando, al menos en latitudes cercanas a la española, se encuentran más altas en el firmamento. La observación será más productiva si coincide con un aumento inesperado de actividad, algo que explica por qué esta lluvia sigue despertando interés cada año. Entre el 22 de junio y el 2 de julio, y especialmente en torno al 27, la vigilancia del cielo puede dar alguna sorpresa.