El pasado 21 de junio, como ya es tradición, miles de personas se reunieron en Stonehenge para celebrar el solsticio de verano. A poca distancia, una estructura de Bulford, en Wiltshire, descubierta en una excavación hace menos de una década, pasaba sola el cambio de estación: una suerte de Stonehenge primigenio, 500 años anterior al monumento más famoso.

Bulford está a cinco kilómetros y apunta a un prototipo solar

El yacimiento de Bulford está a apenas cinco kilómetros de Stonehenge. Tras analizar los materiales, el equipo de Wessex Archaeology prevé publicar el paper académico a finales de este año. En el terreno aparecieron 48 fosos, fechados por radiocarbono en torno al 2950 a.C.

En el centro del yacimiento surgieron los agujeros de dos enormes postes de madera que no sobrevivieron al paso del tiempo. Estaban separados entre sí 120 metros y alineados con precisión hacia donde sale el sol en el solsticio de verano y hacia donde se pone en el solsticio de invierno.

«Hasta ahora, nuestro conocimiento de este logro de la astronomía antigua se basaba en Stonehenge y otros monumentos de un período similar, pero lo que hemos descubierto en Bulford es 500 años anterior a las famosas piedras que todos conocemos»

Phil Harding, director de la investigación de Wessex Archaeology

El Ministerio de Defensa obligó a excavar antes de construir viviendas

El hallazgo se produjo porque el Ministerio de Defensa británico necesitaba construir viviendas para militares que regresaban de Alemania. Por ley, antes de cualquier obra debe aplicarse arqueología preventiva. Entre los materiales recuperados había huesos de animales, sílex y carbón vegetal.

Ese conjunto sugiere que allí se reunían grandes grupos de gente durante periodos cortos de tiempo, probablemente para celebrar el ciclo solar. La cerámica estilo Grooved Ware, también recuperada, apunta además a contactos culturales en un radio de cientos de kilómetros.

La lectura del hallazgo sigue siendo prudente

El equipo sugiere también que en la fase más antigua de Stonehenge pudo existir una estructura similar, aunque las obras posteriores probablemente la borraron. Una paradoja: el propio crecimiento del monumento pudo haber eliminado su origen.

Phil Harding sostiene que lo descubierto en Bulford demuestra que esa tradición venía de antes y que las comunidades neolíticas ya marcaban los ciclos solares siglos antes de Stonehenge. Fabio Silva lo resume como parte de una conversación mucho más larga entre la gente, la tierra y el cielo.