En Vindolanda, uno de los yacimientos romanos más importantes de Britania, arqueólogos localizaron unos zuecos de baño de entre los años 140 y 180 d. C.,…
En Vindolanda, uno de los yacimientos romanos más importantes de Britania, arqueólogos localizaron unos zuecos de baño de entre los años 140 y 180 d. C., un tipo de calzado que ofrece una prueba temprana de cómo los romanos se protegían del suelo húmedo y caliente de los baños públicos.
Un calzado pensado para el baño
Las piezas recuperadas corresponden a las llamadas sculponeae, una especie de chanclas o zuecos con una base de madera y una correa de cuero en la parte superior para sujetar el pie. Por su diseño, funcionan como un antecedente de las chanclas de baño actuales y podrían ser el ejemplo más antiguo conocido de un calzado hecho para usar en duchas o termas.
La suela presenta una plataforma de madera, mientras que algunos ejemplares hallados en Vindolanda muestran decoraciones geométricas o formas, y otros son completamente lisos. La mayoría tiene alturas de entre 2,5 y 5 centímetros.
Una costumbre extendida entre quienes iban a las termas
En Vindolanda se han encontrado más de 5.000 zapatos romanos y cerca de 50 de ellos corresponden a este tipo de zueco de baño. Esa cantidad sugiere que su uso no era excepcional, sino habitual. Su función era práctica: ayudar a caminar sobre suelos resbaladizos por el vapor y el agua, y también evitar el calor que generaba el sistema de hipocausto.
Los baños romanos eran además espacios de encuentro social. Las personas se desvestían y pasaban de una sala fría a otra templada, luego a una caliente, y al final terminaban con un baño de agua fría. El calor se producía mediante un horno subterráneo que actuaba como una especie de suelo radiante.
Vindolanda y la conservación del hallazgo
Vindolanda es Patrimonio Mundial de la UNESCO y figura entre los enclaves romanos más relevantes de Europa. Una de las razones de su importancia arqueológica es que los restos orgánicos, como piezas de madera y cuero, se han conservado de manera relativamente buena gracias a capas de barro sin oxígeno.
Ese contexto ha permitido recuperar zuecos que, por su antigüedad, muestran que las prácticas de higiene preventiva tienen una historia documentada de casi 1.900 años y no son una costumbre moderna. También reflejan una relación clara entre el diseño del calzado y las necesidades concretas de uso en espacios húmedos.
El contexto militar y social de Vindolanda
La pieza se ubica en el periodo de los emperadores Antonino Pío y Marco Aurelio, cuando Vindolanda funcionaba como un fuerte militar activo en la frontera norte de Britania. En ese lugar predominaban soldados romanos y sus familias.
Sin embargo, quedan dudas sobre quiénes accedían con regularidad a los baños. No se han encontrado zuecos de talla infantil, lo que abre interrogantes sobre si el uso de las termas estaba condicionado por la edad, el estatus u otras normas sociales. Se sabe que en algún momento hubo baños mixtos, aunque lo más probable es que hombres y mujeres con niños se bañaran en horarios distintos.
El ejemplo más antiguo de un zapato de baño
Existen sandalias mucho más antiguas, como las atribuidas al rey Tutankamón, de hace unos 3.300 años, o las de los etruscos del siglo VI a. C. Sin embargo, ninguna de esas piezas estaba concebida específicamente para usarse en baños.
También se han registrado en Izernore, Francia, dos suelas de madera de tipo sculponae, anunciadas en 2025 por el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas. Esos restos son ligeramente anteriores a los de Vindolanda, aunque no se los vincula de forma expresa con el uso en baños. La diferencia clave está en esa aplicación concreta, que convierte a los ejemplares de Vindolanda en una referencia singular para entender la vida cotidiana en la Roma antigua.