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Lula y Tedros piden cerrar en julio el anexo del acuerdo pandémico de la OMS

Lula y Tedros piden cerrar en julio el anexo del acuerdo pandémico de la OMS

Luiz Inácio Lula da Silva y Tedros pidieron a los líderes del G7, el G20, BRICS y de todos los países que culminen en julio el anexo sobre acceso a patógenos y reparto de beneficios del Acuerdo Pandémico de la OMS, una pieza que consideran indispensable para que el pacto pueda entrar en vigor.

El anexo que falta para activar el acuerdo

En la comunicación, enviada desde Ginebra y Brasilia, se sostiene que el mundo debe terminar lo que ya comenzó tras la pandemia más letal de un siglo. El texto recuerda que hospitales colapsaron, familias se despidieron de sus seres queridos a través de un vidrio, por teléfono o sin poder hacerlo, y que médicos y enfermeras siguieron trabajando pese al agotamiento extremo. Las estimaciones citadas por la OMS y otros organismos ubican las muertes en hasta 20 millones.

Los firmantes señalan que, hace poco más de un año, los países adoptaron el Acuerdo Pandémico de la OMS para fortalecer la cooperación internacional en prevención, preparación y respuesta ante futuras pandemias. Sin embargo, advierten que todavía falta completar el anexo PABS, siglas en inglés de Pathogen Access and Benefit-Sharing, mediante el cual los países podrían identificar con rapidez patógenos con potencial pandémico, compartir su información genética y su material, y facilitar el desarrollo de pruebas, tratamientos y vacunas.

Mientras ese anexo no esté terminado, el acuerdo no puede entrar en vigor y la promesa de una respuesta más coordinada quedará pendiente.

Las negociaciones siguen abiertas

El texto reconoce que la ruta no ha sido sencilla. En la sesión más reciente, concluida el 1 de mayo, los Estados miembros registraron avances, pero acordaron que se requería más tiempo para resolver los puntos más complejos.

Entre los temas pendientes mencionan la definición y distribución de los beneficios derivados del intercambio de patógenos, la gobernanza del sistema y la forma de garantizar la equidad en igualdad de condiciones. Los negociadores volverán a reunirse del 6 al 17 de julio.

Por ello, el llamado plantea tres solicitudes concretas a los gobernantes: voluntad política al más alto nivel, un enfoque de equidad y un sentido de urgencia para cerrar el proceso en esa ronda.

Voluntad política, equidad y urgencia

En cuanto a la voluntad política, sostienen que los asuntos pendientes no se resolverán solo con trabajo técnico y que hace falta una señal clara desde las jefaturas de gobierno para convertir el cierre del anexo en una prioridad nacional. También aclaran que el Acuerdo Pandémico no vulnera la soberanía de los Estados.

El documento cita el artículo 22, párrafo 2, según el cual la OMS no obtiene autoridad para dirigir o modificar leyes o políticas nacionales, ni para imponer medidas como confinamientos, restricciones de viaje o mandatos de vacunación. Las decisiones, subrayan, siguen en manos de los Estados soberanos.

Sobre la equidad, plantean que el sistema PABS se basa en un intercambio simple: quienes compartan rápido patógenos peligrosos deben tener la certeza de que las vacunas y tratamientos surgidos de ese intercambio también llegarán a sus poblaciones. Recuerdan además que, cuando Brasil presidió el G20 en 2024, ese foro reconoció por primera vez la desigualdad como un factor que impulsa las pandemias.

El texto insiste en que no se trata de caridad, sino también de estrategia. Contener un brote en su origen cuesta menos vidas y menos recursos que enfrentar una pandemia extendida a todos los continentes. También destaca que unas reglas estables y conocidas de antemano darían previsibilidad a laboratorios y aliados científicos, con mayor seguridad jurídica para actuar al ritmo que exige un brote.

La tercera petición es de urgencia. Los firmantes afirman que la próxima pandemia no esperará, y citan estimaciones según las cuales existe casi una posibilidad de una en cuatro de que ocurra otra pandemia en la próxima década. Añaden que el cambio climático, los cambios en el uso de la tierra y la evolución de la agricultura están modificando los lugares donde pueden surgir patógenos peligrosos, mientras que los avances en biotecnología, combinados de forma desigual con la bioseguridad, elevan el riesgo de liberaciones accidentales o deliberadas.

Por eso, proponen tratar el 17 de julio como un plazo definitivo y no como un simple hito, con un mensaje público inequívoco de que esa será la ronda en la que el trabajo debe cerrarse.

El costo de no estar preparados

La comunicación también recuerda el costo económico y humano de una nueva emergencia sanitaria. La última pandemia dejó hasta 20 millones de muertes, de acuerdo con estimaciones citadas por la OMS y otros organismos, y el Fondo Monetario Internacional calcula que costó más de 13 billones de dólares en producción perdida, con impacto en empresas, cadenas de suministro y escolaridad interrumpida en todo el mundo.

Como ejemplo de la necesidad de contar con mejores herramientas, señala que actualmente se combate un brote de ébola en dos países, sin vacuna aprobada ni cura, con equipos de respuesta que arriesgan su vida para proteger a personas desconocidas.

El texto cierra recordando que la comunidad internacional ha estado en los grandes hitos de la salud pública: la erradicación de la viruela, el avance casi hasta el final contra la polio y el retroceso del VIH, la tuberculosis y la malaria. Terminar el Acuerdo Pandémico, afirman, sería la continuación natural de ese legado y una promesa colectiva para proteger la vida humana.

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