Fernando Luis Egaña planteó una comparación entre el deslave que golpeó al entonces estado Vargas al inicio del siglo XXI y los recientes terremotos en Venezuela, al destacar que ambas tragedias ocurrieron en un país ya atravesado por una crisis política, económica e institucional.
Solidaridad en medio de la emergencia
En su reflexión, el autor resaltó la solidaridad del pueblo venezolano como una respuesta común ante situaciones de desastre. Señaló que, frente al impacto de los sismos, la población se ha unido en un esfuerzo para ayudarse mutuamente, como expresión de apoyo entre afectados y comunidades.
Egaña también sostuvo que la situación actual encuentra al país en condiciones más frágiles que en el pasado, al afirmar que el deterioro institucional ha reducido la capacidad de respuesta del Estado. A su juicio, esa debilidad se suma a los efectos de una larga etapa de conflicto político y dificultades sociales que, según plantea, han profundizado la vulnerabilidad nacional.
El autor recordó que el deslave ocurrido en Vargas se produjo en vísperas del cambio de siglo y en un momento de alta tensión política. Al traer ese antecedente, contrastó aquella tragedia con los sismos de hoy, que, en su visión, llegan en un contexto de mayor desgaste institucional y social.
