Las Academias Nacionales de Venezuela pusieron sus capacidades técnicas, científicas y profesionales a disposición de los poderes públicos y de la sociedad civil para atender la emergencia que dejó la serie de terremotos del 24 de junio.

En un comunicado conjunto, llamaron a diseñar una política de Estado sustentada en la planificación rigurosa y la evidencia técnica para la reconstrucción de las zonas afectadas, en especial Caracas y La Guaira.

Unidad nacional y cooperación frente a la emergencia

Las corporaciones científicas y humanísticas lamentaron las pérdidas humanas, el sufrimiento de miles de familias y los daños materiales ocasionados por los movimientos telúricos.

También rindieron homenaje al personal médico, a los cuerpos de rescate, a los voluntarios y a la comunidad internacional por la asistencia humanitaria desplegada en las zonas de desastre.

Para las Academias, la magnitud de la catástrofe exige que el interés superior de la república prevalezca sobre cualquier diferencia política, ideológica o sectorial.

Por eso exhortaron a universidades, gremios, empresas y organizaciones religiosas a actuar con cooperación y espíritu de servicio.

Mesas técnicas para infraestructura, salud y patrimonio

Las Academias propusieron crear mesas técnicas multidisciplinarias para abordar la recuperación nacional en áreas críticas como infraestructura, salud y prevención, riesgo geológico, economía y marco jurídico, y patrimonio.

Plantearon evaluar daños estructurales en hospitales, escuelas, vías, redes de agua potable, sistemas eléctricos y telecomunicaciones, además de fortalecer la respuesta sanitaria y la atención psicológica para los afectados.

En el apartado de riesgo geológico, abogaron por criterios científicos y ambientales para una reconstrucción urbana bajo estándares internacionales de seguridad y resiliencia.

El bloque académico recordó que Venezuela ha superado crisis extremas gracias a la resiliencia y generosidad de sus ciudadanos, y pidió enfrentar la coyuntura con serenidad y esperanza.

Además, sostuvo que esta tragedia debe servir para fortalecer las instituciones, consolidar una cultura de prevención frente a los riesgos naturales, mejorar la planificación territorial y elevar los estándares de construcción.