Claves
- —Miles de animales quedaron afectados después de los terremotos que sacudieron Caracas y La Guaira el 24 de junio de 2026.
- —Desde el jueves 25 se han atendido más de 150 animales en el punto de apoyo del Parque del Este.
- —En La Guaira, más de 150 veterinarios se desplazan hacia las zonas más vulnerables.
Los terremotos del 24 de junio de 2026 dejaron también una emergencia silenciosa entre perros, gatos y otros animales en Caracas y La Guaira. Muchos sobrevivieron, pero quedaron desorientados, heridos o en estado de shock, y desde entonces dependen de rescates, refugios improvisados y atención veterinaria de emergencia.

Animales atrapados, heridos y con miedo persistente
En las zonas más afectadas, los sismos sorprendieron a animales de apartamento y de calle por igual. Algunos quedaron atrapados junto a personas entre los escombros; otros escaparon y terminaron en calles que ya no reconocían como propias.
Los voluntarios describen cuadros de jadeo, taquicardia, pérdida de coordinación e incapacidad para procesar estímulos externos. En animales, el shock profundo puede ser letal incluso sin heridas visibles. Alba Codutti, una de las veterinarias que lidera el punto de apoyo en el Parque del Este, advirtió que los pacientes seguirán con miedo durante meses.
Desde el jueves 25, ese espacio ha atendido a más de 150 animales. Allí también orientan a dueños que llegan con mascotas en crisis de pánico, y recomiendan no sacar a los animales si no presentan problemas respiratorios, pérdida de coordinación o jadeo extremo.

Red de apoyo, refugios y un hospital de guerra en La Guaira
Ante la ausencia de un plan de emergencia veterinaria nacional activado, voluntarios, rescatistas y profesionales levantaron una red civil de atención. El Parque del Este se convirtió en uno de los primeros puntos de triaje veterinario, mientras que en Los Chaguaramos y en La Floresta también se habilitaron espacios de acopio y refugio temporal.
En La Guaira, más de 150 veterinarios se desplazan hacia las zonas más vulnerables. Para el 30 de junio, el equipo confirmó la instalación de un “hospital de guerra” con patología clínica, ecosonograma, hematología y, más adelante, cirugías, con el fin de evitar traslados de animales en estado crítico a Caracas.
La atención se ha extendido a perros, gatos, conejos, hámsteres y pájaros. Entre la urgencia y la improvisación, las organizaciones y voluntarios insisten en una misma idea: los animales también quedaron marcados por el sismo, y su recuperación no termina cuando se retiran los escombros.

Centros improvisados para recibir comida, medicinas y rescates
La sede del Colegio de Médicos Veterinarios del Estado Miranda, en La Floresta, funciona como centro de acopio, mientras que en el Parque del Este y en otros puntos se reciben alimentos, medicinas e insumos. José Ibrahim Sánchez explicó que la red distribuye lo recibido entre clínicas que atienden de forma gratuita y entre los puntos instalados en La Guaira.
Entre los insumos que faltan figuran amoxicilina con ácido clavulánico, doxiciclina, ciprofloxacino, penicilina, meloxicam, prednisona, dexametasona, ansiolíticos, lágrimas artificiales sin esteroides y areneros de gato. El Colegio no acepta dinero en efectivo.
Mientras tanto, en refugios informales y espacios de atención improvisados, voluntarios y familias intentan sostener a animales que siguen aterrados. La red de apoyo existe porque, en medio del desastre, hubo quienes decidieron que también importaban.
