Si un poderoso sismo golpea la costa de México, los sensores lo detectarán y en cuestión segundos estaciones de radio, altavoces en las calles y aplicaciones telefónicas lanzarán alertas momentos antes de que la megaurbe de 20 millones de habitantes sea sacudida por el terremoto.
«¡Alerta sísmica! ¡alerta sísmica!», sonará desde la radio con una alarma de fondo, y entonces los capitalinos tendrán hasta un minuto para huir de sus hogares, oficinas o escuelas, antes de que los edificios se empiecen a mecer por el terremoto con epicentro en la costa del Pacífico.
La asociación civil CIRES ha dotado a la ciudad de un sistema de alertas que automáticamente interrumpe las transmisiones de radio para lanzar las alarmas, tan pronto como, al menos dos de los cien sensores sísmicos instalados en la costa, detectan un sismo superior a 6 grados.
La alerta lanzada desde la costa, a cientos de kilómetros de la capital, corre más rápido que las ondas telúricas para que los mexicanos se pongan a resguardo antes de la sacudida, que se agudiza por el frágil subsuelo de la megaurbe, erigida en partes de un antiguo lago.
