La empresa quiere instalar en Chicago una máquina cuántica de escala útil y tolerante a fallos, basada en fotones y con apoyo estatal.
En el sur de Chicago, sobre los terrenos de una antigua planta siderúrgica, se levanta un edificio de 6.000 metros cuadrados que podría albergar el primer ordenador cuántico tolerante a fallos y de escala útil del mundo. Detrás del proyecto está PsiQuantum, una empresa emergente de Palo Alto que apuesta por construirlo con partículas de luz.
Una máquina cuántica hecha con fotones
La computación cuántica lleva décadas prometiendo resolver problemas que a los ordenadores actuales les tomarían millones de años, desde diseñar nuevos fármacos hasta simular materiales o baterías. Pero los prototipos existentes siguen siendo demasiado pequeños y propensos a errores para resultar útiles.
PsiQuantum quiere saltarse esa etapa intermedia y pasar de una vez a una máquina a gran escala, según explicaba su CEO, Victor Peng, en una entrevista con Fast Company.
Mientras otras compañías trabajan con circuitos superconductores, iones o átomos atrapados, PsiQuantum eligió los fotones, las partículas de luz. La ventaja, según Terry Rudolph, uno de los cuatro físicos que fundaron la compañía en 2016, es que los fotones pueden mantener su estado cuántico durante mucho tiempo. El problema es que apenas interactúan entre sí, algo indispensable para calcular.
La solución, presentada en 2001 por un equipo de Los Alamos y la Universidad de Queensland, fue simular esas interacciones enviando la luz a través de una red de espejos y detectores. Ese hallazgo sostiene la tecnología de la empresa.
Chicago, financiamiento y una meta más prudente
PsiQuantum ha centrado casi todo su esfuerzo en desarrollar de golpe la tecnología y la capacidad de fabricación necesarias para un sistema enorme, de alrededor de un millón de qubits físicos. Para lograrlo, fabrica sus propios chips junto a GlobalFoundries, con canales que dirigen la luz en vez de cables, e incorpora un compuesto cerámico llamado titanato de bario para conmutar los fotones con precisión.
Otra ventaja de esta apuesta es que solo una parte de la máquina, los detectores que miden los fotones, necesita enfriarse a temperaturas cercanas al cero absoluto. Otras tecnologías cuánticas exigen refrigerar todo el sistema.
El gobernador de Illinois, JB Pritzker, impulsó el Illinois Quantum and Microelectronics Park con 500 millones de dólares de fondos estatales para convertir la zona en un polo de la computación cuántica. El parque ya cuenta con otros seis inquilinos comprometidos, entre ellos IBM, y albergará también un programa de pruebas de la agencia de defensa DARPA.
La empresa ya ha levantado más de 1.000 millones de dólares en financiación y ha recibido 100 millones del Gobierno de EEUU a través de la CHIPS Act. Además, construye una segunda planta en Brisbane, Australia.
Su meta también cambió: ya no promete tener listo un ordenador cuántico funcional en 2027, sino que sus instalaciones estén operativas, es decir, con los sistemas de refrigeración preparados para instalar el hardware, según recoge MIT Technology Review.
DARPA, que evalúa la tecnología de la empresa desde 2023, se ha mostrado cada vez más optimista sobre el sector. Su responsable actual, Micah Stoutimore, ha dicho que alguien podría construir un ordenador cuántico de escala útil hacia 2033.