Los capitalistas de riesgo en Estados Unidos solían exigir que las empresas emergentes internacionales se mudaran a territorio estadounidense antes de aprobar cualquier financiamiento. Sin embargo, los tres jóvenes de 28 años detrás de la firma alemana Furo comprobaron que su decisión de dejar Silicon Valley y regresar a su país de origen trajo excelentes resultados tanto en capital como en crecimiento empresarial.
Crecimiento acelerado desde Europa
La empresa, dedicada a desarrollar software para sistemas de almacenamiento de baterías industriales, consiguió recaudar cuatro millones de dólares respaldada principalmente por inversores estadounidenses. Apenas un año después de su fundación, Furo ya cuenta con clientes corporativos de gran envergadura, como la compañía ferroviaria alemana Deutsche Bahn.
«Actualmente avanzamos más rápido en Europa que si nos hubiésemos quedado en Estados Unidos», explicó Lena Sophia Voß, cofundadora de la compañía. Aunque formalmente se trata de una corporación registrada en Delaware en Estados Unidos, liderada por fondos como TQ Ventures, Neo y la firma de Sheryl Sandberg, su trayectoria demuestra las ventajas de mantener un pie en el mercado local y otro en el extranjero.
El respaldo universitario y la reducción de costos
El puente clave hacia el ecosistema tecnológico estadounidense fue el Center for Digital Technology and Management en Múnich. A través de este programa vinculado a la Universidad Técnica de Múnich, los fundadores estudiaron en la Bahía de San Francisco en instituciones como Stanford y UC Berkeley antes de decidir que el problema de los costos eléctricos industriales era mucho más apremiante en suelo europeo.
Además de la proximidad con los clientes y un sólido acceso a redes de talento con sueldos más eficientes que los ofrecidos en el mercado estadounidense, la directiva confirmó que mantienen estrechos lazos con Estados Unidos, donde regresan varias veces al año para gestionar asuntos administrativos y reunirse con inversionistas.
