Miajadas prueba un gas sintético hecho con CO₂ e hidrógeno
Una planta en Cáceres fabrica metano sintético a partir de hidrógeno renovable y CO₂ biogénico. El proyecto busca aprovechar la infraestructura gasista ya instalada.
Una planta de Miajadas, en Cáceres, está produciendo metano sintético a partir de hidrógeno renovable y CO₂ biogénico, en una iniciativa que busca fabricar la molécula principal del gas natural sin extraerla de un yacimiento fósil. Detrás del proyecto está la empresa alemana Turn2X.
Según El Confidencial, la tecnología intenta convertir energía renovable en un combustible gaseoso ya conocido, con la ventaja de que puede apoyarse en la infraestructura gasista existente.
Así se fabrica el metano sintético
El proyecto, llamado T2X, emplea la tecnología Power-to-Gas para almacenar energía renovable en forma de combustible gaseoso. Primero genera hidrógeno renovable mediante electrólisis del agua con electricidad limpia.
Luego ese hidrógeno se combina con dióxido de carbono de origen biogénico, procedente de materia orgánica que había capturado carbono de la atmósfera a través de una planta de bioetanol cercana. Esa reacción, descrita como la reacción de Sabatier, produce metano sintético y agua.
La apuesta por aprovechar la red ya instalada
La principal ventaja del metano sintético, según el planteamiento del proyecto, es que podría usar buena parte de la infraestructura gasista ya existente. Eso reduciría la necesidad de adaptar desde cero sectores como la siderurgia, la industria cerámica o el transporte marítimo.
La planta de Miajadas también figura como ganadora de la 3ª subasta del Banco Europeo del Hidrógeno, de acuerdo con PV Magazine. La empresa presenta la instalación como una prueba de que el gas puede producirse sin recurrir a fuentes fósiles.
Por qué no usar solo hidrógeno
La nota consultada plantea que el hidrógeno es más difícil de almacenar y transportar que el gas natural, por su menor densidad energética y por la necesidad de soluciones específicas para su manejo. Por eso, parte de la propuesta consiste en transformarlo en metano sintético para facilitar su uso en redes y equipos ya preparados para ese combustible.
Si la tecnología logra escalar, el proyecto apunta a reducir la dependencia del gas natural de origen fósil sin obligar a construir una red energética nueva desde cero.