La apuesta por cohetes gigantes gana fuerza entre compañías públicas y privadas, pero un informe de The Aerospace Corp. publicado el 29 de junio advierte que ese impulso podría chocar con un límite económico: a partir de cierto tamaño, el lanzamiento dejaría de abaratarse y podría volverse más caro por kilogramo.
Más tamaño, pero no siempre más eficiencia
El documento señala que los cohetes más grandes y pesados pueden ser más económicos al principio porque maximizan la carga útil que llevan a órbita por el mismo precio. Sin embargo, ese beneficio se vería compensado por los costos de fabricación y de operación cuando se supera un umbral que el informe no precisa.
Según el análisis, en ese punto el precio de lanzamiento por kilogramo pasaría de descender a subir. Incluso la reutilización, como en los vehículos que fabrica SpaceX, no eliminaría por completo los costos operativos.
Claves
- —El informe de The Aerospace Corp. fue publicado el pasado 29 de junio.
- —Advierte que el costo por kilogramo podría subir después de cierto tamaño de cohete.
- —Solo dos cohetes en funcionamiento cumplen hoy el criterio de liberar 50 toneladas métricas en órbita terrestre baja.
El ejemplo del A380 y los cohetes que vienen
Para explicar el riesgo, el informe menciona al Airbus A380, un avión que fue un éxito técnico pero un fracaso comercial por sus elevados costos de operación frente a aviones más pequeños.

El estudio también reconoce que habrá misiones que sí requerirán vehículos de gran tamaño, como los satélites para constelaciones de banda ancha o los centros de datos orbitales. En esos casos, el mayor costo estaría justificado.
El problema, según el texto, es que no está claro que exista una demanda suficiente para sostener la cantidad de cohetes gigantes que hoy buscan desarrollar varias compañías.
Qué cohetes cuentan hoy y cuáles siguen en prueba
El informe define como cohetes de gran tamaño a los que pueden liberar cargas de 50 toneladas métricas en la órbita terrestre baja. Bajo ese criterio, hoy solo hay dos en funcionamiento: el Falcon Heavy de SpaceX y el SLS de la NASA, este último con 98 metros de alto. El Starship de SpaceX, con su propulsor Super Heavy, suma 121 metros, pero aún no ha superado las fases de pruebas.
También figuran en esa lista, aunque todavía no están plenamente operativos, el New Glenn de Blue Origin y los Long March 9 y 10 de China.
El Falcon Heavy, además, solo ha realizado 12 vuelos desde su estreno en 2018, un dato que el informe usa para plantear dudas sobre si realmente existe una demanda suficiente para vehículos de este tamaño. Aun así, el documento no descarta que esa necesidad crezca en el futuro.
En esa línea, el informe recomienda que las compañías no se dejen llevar solo por la competencia por construir el cohete más grande, sino que evalúen también los costos, la demanda y la viabilidad real de sus proyectos.
El análisis del cohete SLS, con 98 metros de alto, puede revisarse en este perfil sobre el programa Artemis 2, mientras que el estudio completo fue difundido por The Aerospace Corp..
