El mercado global de tablets registró una caída del 10% en ventas durante el segundo trimestre de 2026, según datos de la consultora Omdia. Este retroceso refleja un cambio en las prioridades de los consumidores, que ahora optan por alargar la vida útil de sus dispositivos o prescindir de ellos ante el encarecimiento de componentes como la RAM.
El declive de las tablets frente a los plegables
En un contexto de incertidumbre económica, los dispositivos más prescindibles suelen ser los primeros en sufrir. Las tablets, especialmente las de formato pequeño y hardware ajustado, enfrentan una fuerte competencia de los móviles plegables, que combinan la portabilidad de un teléfono con pantallas de mayor tamaño. Este fenómeno ha llevado a que muchos usuarios pospongan o cancelen la compra de una tablet, priorizando portátiles o teléfonos inteligentes.
Sin embargo, no todas las tablets están en la misma situación. Los modelos de gama alta, como los iPad Pro y las Galaxy Tab S11, han logrado consolidarse como alternativas viables para la productividad, gracias a su potencia y capacidades cercanas a las de un portátil. Estos dispositivos, con procesadores avanzados y pantallas premium, siguen atrayendo a un nicho de usuarios que buscan versatilidad y rendimiento.
Innovaciones que buscan revivir el mercado
Para mantener su relevancia, las tablets han incorporado mejoras significativas en 2026. Los fabricantes han apostado por procesadores más potentes, como los M5 de Apple en los iPad Pro, los Snapdragon 8 Elite en modelos de Xiaomi, Lenovo y OnePlus, o los Kirin T92B de Huawei. Estas actualizaciones permiten que las tablets funcionen como estaciones de trabajo portátiles, reduciendo la brecha con los portátiles tradicionales.
En el apartado de pantallas, los paneles OLED y las tasas de refresco de 120 Hz o 144 Hz se han vuelto más comunes en la gama alta. Además, tecnologías como NXTPAPER de TCL o PaperMatte de Huawei ofrecen pantallas sin brillo, ideales para la productividad. También se han mejorado aspectos como la multitarea, la conectividad con pantallas externas y la autonomía, con cargas rápidas que alcanzan los 65 W en algunos modelos.
No obstante, el futuro de las tablets sigue siendo incierto. Con precios que en algunos casos se acercan a los de portátiles más prácticos y la creciente popularidad de los móviles plegables, su viabilidad dependerá de la capacidad de los fabricantes para ofrecer propuestas diferenciadas y atractivas.



